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Nick
PWC Colombia: Los mejores pilotos de América 2011, Nick Greece 1º, Josh Cohn (EE.UU) 2º y Micky Von Wachter (VEN) 3º.
*Foto cabecera de página por Nick Greece: Brad Jezek sobre Gooseberry Mesa en el sur de Utah, Estados Unidos. Meca del ciclismo de montaña, vuelo y barranquismo.

Nick Greece
Foto de Nick: Jamie Messenger haciendo un wingover sobre la zona de Tegelberg, Alemania

Nick
Foto de Nick: El grupo del start point en la PWC de Grecia 2010. Fue muy embarazoso, y muy amable de los organizadores al mismo tiempo, ganar un premio en la ceremonia final por mi apellido (“Grecia” en inglés).

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Foto de Nick: Mads Syndergaard camino a dar una paliza a los pilotos de EE.UU. en el Nacional de 2009 en Salt Lake City, Utah. Habrá una competición de distancia abierta en este increíble sitio este año que debería ser fantástica. Más información: opendistancenationals.com

nick piedrahita
Foto de Nick: Jamie Messenger sobre Piedrahita, España.


Foto de Nick: Brad Gunnuscio en la UP y Eric Reed en la Ozone en el último día del Open de Roldanillo. ¡Reed quedó primero y Gunnuscio segundo!


Photo de Nick: Brad Gunnuscio y Mark Watts regresando al aterrizaje del campo de fútbol en Roldanillo, Colombia.

Cuéntanos sobre la PWC de Colombia: parece que el nivel era muy alto así como las condiciones.
Colombia fue uno de los lugares más increíbles en que he competido en parapente. Debido a las condiciones continuamente cambiantes, cada día era diferente en cuanto a cómo tenía que volar. La diversidad de mangas y condiciones para un mismo sitio fue impresionante, y aprendí mucho. El área donde yo vuelo, las Rocosas Occidentales, es bastante fuerte así que si la zona de una competición es fuerte siento que puedo hacerlo bien. Cuando estaba volando en Colombia, el día a menudo comenzaba fuerte, se ralentizaba hacia mitad de camino y posiblemente volvía a ponerse fuerte a medida que avanzaba el día. ¡Un desafío, pero un gran aprendizaje! Los primeros cuatro días de la primera competición, el Abierto de Roldanillo, presioné demasiado y aterricé en los pantanos. Aprendí, después de cuatro largas jornadas, a cambiar de marcha más suavemente. El primer día del abierto de Colombia, en que Eric Reed ganó y Brad Gunnuscio quedó en segundo lugar (sí, el equipo de EE.UU.), aterricé en un campo con agua. Después de plegar, con el grupo de cabeza subiendo por encima de mí, empecé a caminar. El agua pasó de estar a la altura de mi tobillo, a la rodilla, a la altura de mi pecho. Esta sí que es una aventura increíble, me decía a mí mismo durante las tres horas que me llevó salir de allí.
Muchos pilotos vuelan el mismo modelo de vela que yo, así que tal vez ganar dependió más de las habilidades de cada piloto que a una combinación de piloto y parapente.


Foto de Nick: Un grupo se dirige a una baliza pasado Roldanillo durante la Copa del Mundo de Parapente en Colombia.

Háblanos de tu vela; ¿es la mejor opción en este momento?

Vuelo la Mantra R10.2 de Ozone, y es lejos el mejor parapente que jamás he tenido. Ozone ha producido un planeador a nivel de equipo de fábrica que es accesible a todo público. Habla constantemente, pero nunca miente. Es un magnífico parapente. Si bien puede haber velas que son un poco más calientes que la 10.2, no es claramente evidente que las otras sean mucho mejores. Bastante impresionante para un ala que ya tiene más de un año, ¿no? Puede haber algunas velas que sean un poco más rápidas, pero no cambiaría la fiabilidad de la Ozone, especialmente donde vivo. Creo que el campo de juego se ha nivelado. Empecé a hacer Copas del Mundo el año pasado por primera vez y no podía haber sido un mejor momento para empezar. ¡Mi parapente es tan bueno como los de los pilotos de prueba!


Foto de Nick: Mark Watts en las montañas de Colombia.

Después de apenas un año compitiendo en el circuito de más alto nivel, el piloto estadounidense se llevó el título continental de la Copa del Mundo de Parapente tras una demostración de habilidades y regularidad en un competición duramente disputada en Colombia, en enero pasado.
Nick es un tipo alegre y modesto que asegura que aún tiene mucho que aprender en el deporte que ama, y que se siente sencillamente "bien" de ser el mejor piloto en el continente americano. Preguntado sobre el secreto para el éxito en la competición de parapente nos revela -en tono humorístico: "disciplina (dicho con acento británico)"...
Pero éste, su mejor resultado hasta ahora, viene después de cambiar su vida de chico neoyorkino a una en las montañas de Jackson Hole donde puede volar todo lo que quiera y ganarse la vida como editor de la revista de la Asociación de Ala delta y Parapente de Estados Unidos, USHPA - asociación para la que además trabaja como consultor en relaciones públicas. También es un talentoso fotógrafo aéreo, como verás en este artículo.
¿Es eso todo? ¡No! Nick participa igualmente en un par de interesantes proyectos relacionados con parapente y dice que todavía le queda tiempo para disfrutar de una larga lista de aficiones: "Esquí, ciclismo de montaña, fotografía, baloncesto, cocinar, jugar Scrabble, cultivar orquídeas, tocar el laúd y peleas de espada".
¡A nosotros también nos hubiera encantado ver fotos de Nick en esas tres últimas actividades…!

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Un joven Nick ya disfrutaba de la velocidad y el viento en la cara...

Nick, ¿podrías contarnos la historia de tu comienzo en el parapente y cómo te enganchaste a él?
Empecé a volar parapente después de visitar a mi novia del instituto, hija de un instructor, con la que salí durante tres años antes de ver por primera vez a alguien volar. Cuando ella hablaba sobre el negocio de su familia, yo no podía entender lo que ellos hacían realmente. Viniendo de un suburbio de Nueva York, me parecía que lo que su padre hacía no sonaba como un trabajo de verdad.
Después de graduarme de la Universidad, fui a visitarla a San Diego, California, y su padre me llevó en un biplaza. Resulta que sus padres, Maya y David Jebb, dirigían el famoso sitio de vuelo libre Torrey Pines Gliderport, situado en la costa del Pacífico en La Jolla, California. Mi primer paseo en tándem fue un poco estresante pues experimentaba mi primer vuelo sin motor y al mismo tiempo la charla de "¿cuáles son tus intenciones con mi hija?". Demasiado para procesar. No me enganché en el primer vuelo.
En consecuencia, acabé trabajando en el restaurante del Gliderport y no volví a elevar los pies del suelo durante un mes. Pero después de ver la belleza del vuelo cada día, estaba obsesionado con el fluir del mismo. Cuando cerraba mis ojos por la noche, me visualizaba volando a través de diversos paisajes. Me atrapó la idea de volar.
Aprendí a volar en el Torrey Pines Gliderport, sellando así mis raíces de volador de ladera; la gente en la comunidad de vuelo duro de montaña me inventa apodos hasta el día de hoy. Dejé mi trabajo en el restaurante y volé durante los siguientes treinta días consecutivos. Me encantó cada momento del aprendizaje — desde los casi fallidos aterrizajes, los buenos vuelos de ladera, la práctica de control de campana en tierra, hasta la lectura y dejarme inspirar por todas las revistas y libros que llegaban a mis manos.
Al mismo tiempo, me entrevistaba con empresas de relaciones públicas en Nueva York y eventualmente conseguí una posición de nivel de entrada en una empresa de PR en Madison Avenue. Empaqué mi equipo recién adquirido, que compré en parte con dinero de mi graduación del instituto (para disgusto de mis padres) y me dirigí a Nueva York.
Mi segundo día de trabajo fue el 11 de septiembre [2001]. Cuando caminaba hacia el trabajo, mirando avenida arriba por si venían coches, vi el primer avión estrellarse en el World Trade Center. Fue un momento histórico en Nueva York. Trabajé un año en la ciudad y me desenchufé. Durante ese año, sólo pude volar una vez y a menudo tenía que conducir largas distancias los fines de semana para ir a hacer campa durante unas horas en un campo lleno de rotores. Tengo un enorme respeto hacia las personas que trabajan al ritmo de Nueva York día tras día. Eso me machacó en un año.
Pero tenía mis revistas de la USHPA y la Cross Country para ayudarme a seguir. Creo que ahí es donde se originó mi deseo de inspirar a otros a través de la fotografía y la escritura. Me dirigí a Torrey Pines, donde la familia Jebb me contrató para hacer trabajo de comunicaciones para el Gliderport y ayudar en la tienda. Comenzaba mi vida a tiempo completo con el vuelo.
Después de dos años de trabajo en el Gliderport y más de mil vuelos, vi dos artículos en la revista Cross Country que me marcaron. Uno era una foto de Felix Wolk saltando desde una presa en su ala delta. Despertó muchas emociones en mí, no podía creer lo alucinante de esa foto, este chico estaba recibiendo algo. Yo no estaba recibiendo nada comparado con ese increíble piloto. Necesitaba obtener más. Me había inspirado.
En esa misma revista o en la siguiente, venía una historia de Bob Drury en Zagora en Marruecos que revelaba la ladera más increíble que he visto. Siendo el mono de ladera que soy, tenía que ir allí. Esas dos historias me ayudaron a impulsarme en una increíble aventura. Vendí todo lo que tenía, envié mi coche a Nueva York y viajé de Marruecos a Eslovenia, volando y compitiendo en el camino durante casi un año.


El mejor barbero de todo Nepal, Norris, dando un afeitado a Nick Greece.

¿Cuál fue tu primer parapente?
Mi primer parapente fue un Paratech P25. Me encantaban las velas Paratech que tuve y siempre pensé que Uwe Bernholz hizo un excelente trabajo al crear un parapente que proporcionaba seguridad. Más tarde tuve una P80, DHV 2, que volé en el Open Monarca en 2005 y acabé entre los 10 primeros: mi mejor resultado en ese momento. Estaba muy emocionado de vencer a un montón de alas de competición con una DHV 2. Hay algo muy apasionante en volar con comodidad y seguridad, y hacerlo bien. Es similar a obtener un precio increíblemente bueno en algo que te compras. Te sientes completamente satisfecho y realizado.


Un autorretrato tomado en un sitio de estupendos planeos de Jackson Hole, el monte Beaver. Esta foto es de un reflejo en la visera del casco de mi amigo Dave Riss.

Cuéntanos de tu trabajo como editor, ¿qué haces y por qué gusta?
Es el trabajo soñado. Trabajo para un increíble grupo de gente interesante que apoya mi vuelo con tanta pasión y comprensión como cualquiera podría desear. Me encanta trabajar en la revista y buscar historias e imágenes que inspiren y cuenten lo que hacemos. Trabajar para una asociación nacional también es satisfactorio porque estoy encargado de crear una hoguera comunal con nuestras experiencias compartidas, desde un primer vuelo a los más increíbles loopings de pilotos acrobáticos en ala delta. Es genial poder ayudar a diferentes tipos de pilotos a compartir sus visiones y experiencias de lo que el vuelo es para ellos. Disfruto también tomando fotos y aportando contenidos para el mundo de los medios de comunicación de vuelo libre. Y recientemente comencé a trabajar en un proyecto basado en Jackson Hole, llamado Outerlocal.com, un sitio fantástico con contenidos generados por el lector. Algo así como ver hacia donde pueden ir los medios de comunicación no impresos.
Hay otros dos proyectos en los que estoy trabajando para los cuales realmente quiero correr la voz. El primero es la fundación sin fines de lucro Base de Nube, Cloudbase Foundation, creada por pilotos para devolver algo a las comunidades necesitadas donde volamos. Puedes ver más en su sitio thecloudbasefoundation.org
El segundo es Able Pilot (‘piloto capacitado’), que ayuda a las personas con discapacidad (lesiones de la médula espinal, amputaciones y enfermedades neuromusculares) a experimentar con seguridad la libertad, alegría y sensación de logro del vuelo libre que ofrece el parapente. Visita ablepilot.com para ver más. Es increíble tener la oportunidad de ser parte de este estilo de vida y deporte en tantos niveles. Soy muy afortunado.

¿Cuál es tu sitio de vuelo local?
Vivo en Jackson Hole, Wyoming. Situado en las montañas Rocosas del Oeste de Estados Unidos, Jackson está rodeado por montañas de 4000 metros y es reconocido mundialmente por abundantes nevadas, fuertes tasas de ascenso y bases de nubes altas, así como por los osos pardos que viven libremente (pero a veces con hambre) en nuestros corredores de esquí de fondo. Lo más importante, Jackson tiene una increíble comunidad de vuelo de talentosos pilotos que están constantemente metiendo caña. Chicos como Jon Hunt, Jon Patterson, Chip Hildebrand, Josh Riggs y Matt Combs, por nombrar algunos. Y hay muchos otros pilotos nuevos que vienen fuertes.

¿Y tu zona favorita o el lugar más increíble donde has volado?
Este año ha sido Colombia, me encantó allí. Los altos Alpes, Owens Valley, California; Jackson Hole; Sun Valley, Idaho; Chelan, Washington; Piedrahita. La lista puede seguir y seguir.

Vamos a hablar de competición: ¿cuándo fue la primera que hiciste y cómo te fue?
La primera competición en la que participé fue la Rat Race de 2003 en Oregón. No era oficial y sólo requería mangas cortas para pilotos nuevos en competición. La organizaron Dixon White y Gail Haley y yo hice los recorridos que se establecieron. El primer evento oficial que volé fue en San Bernardino, California, en 2003, en Marshall. Recuerdo que sufrí intoxicación alimentaria mientras volaba en un lugar muy cálido durante la mayor parte de la competición y que estaba absolutamente encantado cuando llegué a la primera baliza en el tercer día. También estaba muy emocionado de no llegar el último.

¿Y tu primer podio?
Mi primer podio fue un segundo puesto en la Rat Race en 2005 en una Trango 2. Por entonces, la Rat Race se había convertido en un evento oficial grande, donde los mejores pilotos de Estados Unidos competían cada mes de junio. Tuve mucha suerte en este evento de quedar tan bien, un éxito pasajero en ese momento. No volví a pisar un podio durante años. Algunos dicen que esto fue porque la revista Cross Country me maldijo con una sección de 'Futuro héroe'. La broma se convirtió en que yo realmente era un Futuro Cero...

¿Y cuál fue tu mejor compe antes de la PWC de Colombia?
Quedé segundo en la Copa del Mundo de Chelan (2010), segundo en la Copa América el año pasado y segundo lugar en el campeonato estadounidense (primer perdedor es generalmente un lugar cómodo para mí). Pero una de mis mejores y más memorables compes en la memoria reciente fue en el Valle de Owens en California en 2008. No recuerdo cómo quedé –un lugar decente creo— pero volé 188 km el día antes de comenzar la competición con un montón de amigos y 140 km el día anterior, incluyendo un ascenso a +7m/s con Nate Scales mientras veíamos el sol ponerse y luego planeábamos hacia el desierto de Nevada. Cuando el fuerte viento suspendió el encuentro por unos días, pudimos hacer speed-flying en el Valle de la muerte, subir el Monte Whitney y bañarnos en las termas todas las noches. Realmente es un lugar especial el Valle de Owens.

Nick
Greece y Savov preparándose para un día de vuelo. ¡Ese Sr. Yassen es realmente rápido!

¿Cómo te hiciste tan buen piloto?
No siento que sea tan bueno, todavía tengo mucho que aprender. Hay muchos pilotos que ganan constantemente. Pilotos como Russ Ogden, Josh Cohn y el Sr. Caron. La lista sigue y sigue. Es realmente impresionante poder competir con los mejores del mundo en estos eventos. Aprendo mucho cada vez.

¿Tienes como meta ganar la próxima súper final de la PWC?
Seguro. ¿Quién no? Pero necesito volar mucho mejor que ahora para lograr eso. ;-)

¿Otros objetivos?
Volar el Karakórum, esquiar en profunda y seca nieve polvo, ser feliz todo el tiempo, escribir un libro, tomar fotografías impresionantes, reportear asombrosas aventuras por todo el mundo, tener una terraza rodeando la casa y un columpio de jardín.

¿Qué crees que es lo mejor de la competición de alto nivel?
Me encanta el ritmo y la velocidad que tiene y la fuerza en los grupos. En eventos nacionales después de unos 50 km del recorrido te encuentras quizás con diez personas. En Turquía, 50 km en la prueba ¡y aún estás con otros 70! Es increíble volar enormes vuelos de cross country con 70 personas. También, si pierdes a los líderes, debes decidir si puedes sacar en claro la línea de vuelo por donde van o simplemente tomarte tu medicina y volver al día siguiente. Es el mejor juego del mundo. Ajedrez aéreo por 3 a 6 horas con tipos que aman esto tanto como tú, incluso si no se te parecen en ningún otro sentido. ;-)

¿Cuáles son tus planes para el futuro, quieres continuar compitiendo y volando lugares?
Sí, voy a seguir volando en diferentes sitios y compitiendo. Me encanta, y sigue compensándome. He empezado a enseñar a volar a una persona cada dos años para dar este regalo a alguien que se lo merezca, pero que no invertiría en un curso.

Por último, en un plano más personal, ¿tienes novia?
Actualmente no. En el pasado ha sido problemático [enfrentarse a las aventuras de parapente o los viajes]. Supongo que necesito encontrar a alguien que pueda venir conmigo.



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Pedro Bernardo (Ávila) - España