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14
de noviembre – ¡Se bate el record del Mundo de distancia!
– Por Rafael Saladini
“Batir
este récord no es sencillamente romper una barrera
numérica,
sino también la prueba de que el vuelo-libre no necesariamente
necesita ser un deporte individual y egocéntrico. Nuestro
sueño de trabajar en equipo funcionó. Y el equipo
no se resume sólo en los pilotos en el aire, pues no
podemos olvidar nuestro dignísimo rescate Dioclécio
(el Dio) y SOL Paragliders, que desarrolló esas velas
maravillosas y nos apoyó mucho en la conquista. Estamos
todos extremadamente realizados por haber tenido la oportunidad
de poner en práctica
la filosofía del vuelo en equipo de forma tan perfecta y
armónica, culminando en un Récord Mundial de Distancia
Libre.”

Foto: © Bernardo
Rodrigues
Después,
al salir, el plan de volar juntos ya no funcionó. Nos separamos
en la primera térmica y acabé saliendo de la zona
de despegue en compañía de Francisco Ceará
y André Modelo, mientras Frank y Cecéu resolvieron
esperar algunos minutos más. Mi salida fue desastrosa, mi
segunda térmica prácticamente no existió, yo
acabé separándome de todo el mundo y llegué
a una altura crítica cerca de la Sierra do Padre (km 15).
Llegué a 150 metros de altura en una región completamente
sombreada, casi a las 8:00h. Con mucho esfuerzo conseguí
encontrar una manera de sobrevivir y volver al vuelo.
Cecéu y Frank salieron un poco atrás también
en situación complicada, cruzando una extensa región
húmeda y muy sombreada. A todo esto, André y Ceará
se desplazaban por una ruta un poco más a la derecha y ya
enganchaban en una condición muy bien formada, poniendo unos
buenos 10km por delante de nosotros. Mi ansiedad era grande, pero
todavía restaban más de 9 horas de vuelo.

El
record comienza a construirse
Mi
ansiedad por conseguir aproximarme al par era tan grande como
mi ansiedad por juntarme con Cecéu y Frank. Resolví por
encima de todo controlar mi ansiedad y mentalizarme sobre mi real
situación.
Corriendo solo no adelantaría nada y sería asumir
un riesgo muy grande para esa hora. Y aunque me juntara con André
y Ceará, pilotos veteranos y expertos, creo que solo no
estaría
en condiciones de influir en las decisiones de ellos. Mi
idea era atrasarlos al máximo para dar tiempo a Ceceu y Frank de
que me alcanzaran. Opté por confiar en la capacidad de
nuestro trío para cogerlos más tarde. Decisión
conservadora que quizás haya sido importantísima
para ayudar el grupo.
Así que salté al altiplano de Monseñor Tabosa y volando burocráticamente conseguí dar tiempo a que
mis compañeros se juntasen conmigo. Me quedé enrollando
una burbuja débil para delinear la línea de perturbación
y que ellos tuviesen más seguridad para saltar más
rápido y más bajo. Funcionó. Estábamos
en el km 110 y finalmente el equipo se juntaba. Un récord
mundial estaba siendo construido en aquel momento.

Foto: © Bernardo
Rodrigues
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Entrevista
- Marcelo Prieto:
“Tres
pilotos buenos volando en sintonía son mucho más
efiientes que uno solo” |
| -Ceceu,
¿cuáles eran tus expectativas al comenzar el
vuelo, creías que llegarías tan lejos?
Sí, Después de pocas horas de vuelo, sabía
que estaba volando en un día especial y que si conseguía
mantener la media haría Record, pues durante las
primeras horas del vuelo, donde normalmente tú haces
un promedio bajo de velocidad, estábamos consiguiendo
un promedio muy bueno y la condición estaba evolucionando.
Por eso creía que conseguiríamos el récord,
pero acabó siendo mejor de lo esperado...
-¿Cuál
es el factor más importante que determina el éxito
de un vuelo tan largo?
Existen varios factores importantes, pero voy a
citar los principales: estar en sintonía con tu equipo
(para mantenerte volando durante todo el día en condiciones
adversas necesitas estar muy motivado y tenerlo todo "bien
regulado"); utilizar un equipo que suba bien en las
térmicas
y tener una técnica perfeccionada para subir rápido;
saber distinguir y volar todas las fases del día,
imponiendo un ritmo fuerte y sabiendo cuándo desacelerar...;
llevar comida (suplementos) y reconstituyentes energéticos
para conseguir mantener un buen nivel de atención
durante todo el vuelo; volar con compañeros de
vuelo que sepan volar en equipo y optimizar el vuelo,
no sólo seguir
a la mayoría; poseer un buen rescate, y estar con
un acondicionamiento físico óptimo; conocer
el lugar y sus características, estudiar la ruta,
hacer una planificación eficiente, saber cuando vale
la pena continuar volando o abortar para conseguir intentar
al día
siguiente...
-¿Cómo te habías preparado para
el "gran
día"?
Siempre algunos meses antes de poner en marcha la Expedición
Nordeste, trabajo bastante mi condición física
e intento ganar algunos kilos extras, además de
volar bastante cross. Preparamos todos los equipos y planeamos
todo con bastante antelación... Como en cada uno
de los treinta días que estuvimos intentándolo:
equipos revisados, pilas y baterías cargadas, alimentación
completa para el día, estar en el horario preciso
para el despegue...
-¿Cómo conseguiste volar con tus compañeros
durante tanto tiempo juntos?
Esto requiere bastante experiencia y horas de vuelo. En el
caso de Rafa, ya es el segundo año consecutivo que
pasamos volando en la región. Fue mi alumno y por ello
tenemos las mismas características en vuelo... Con
Frank también volamos muchas competiciones juntos,
formamos parte del mismo equipo Sol, y también es un
piloto con mucha experiencia y competencia. Tenemos bastante
afinidad en vuelo, pues volamos muchos Xcearás juntos...
Lo más importante es que tú consigas pensar
y volar como equipo, muchas veces teniendo que esperar un
poco, algunas haciendo que los otros esperen para mantener
al equipo unido... eso al principio te da la impresión
de que "pierdes tiempo" pero en el promedio consigues
mucho mejores resultados. Es casi imposible que un piloto
solo consiga ser más rápido y eficiente que
3 pilotos buenos volando en sintonía...
-¿Qué
sientes tras haber conseguido este reto?
Me siento de cierta forma realizado y a la vez queriendo más...
He estado persiguiendo esto desde el 2001, cuando rompí
el récord en Texas, en Zapata (EE.UU.) y en el mismo
día Will Gadd acabó pasándome y quedándose
con el récord... Desde entonces estoy intentando batir
este récord, pero siempre con la intención de
conseguir esto aquí en Brasil... por ello todos los
años paso como mínimo veinte días volando
en la región.
-¿Y
ahora, qué nueva meta te planteas para el futuro?
El año que viene 550 Km...!! je je
je. |
Durante
el planeo hasta el río, sin duda fue el primer momento
durante todo aquel vuelo que conseguí relajarme, tras 10h y 10m de
pura atención y adrenalina la cabeza estaba libre para pensar
en otras cosas. Hice una retrospectiva de toda mi trayectoria en
el vuelo-libre y agradecí mucho a todos los personajes que
me habían ayudado a estar allí. Recordé mucho
a André Fleury, que ciertamente estaría allí
a nuestro lado en la sociedad si hubiera estado en condiciones.
Definitivamente aquel récord mundial sólo estaba siendo
alcanzado en la región nordestina brasileña gracias
a los esfuerzos de André Fleury y Marcelo Prieto, que durante
muchos años dedicaron su tiempo y conocimiento para desvelar
algunas peculiaridades de la región. Fue una rotura de paradigma,
pues durante toda la historia del vuelo-libre en la región,
nunca se pensó en despegar tan temprano. La ventana
ahora rompía la barrera de las diez horas volables, con la gran
diferencia de viento fuerte y condiciones meteorológicas
perfectas.

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Un comienzo difícil
Hoy
completamos 31 días en la región nordestina y
cada día que pasa el récord mundial parece más
distante. Los ánimos ya están completamente quebrantados,
la presión de haber pasado tanto tiempo en busca de
un objetivo desde hace tiempo pesa en nuestros hombros, y
ya no nos queda mucha más motivación ni muchos
días.
La situación actual tampoco es de las más confortables,
pues durante el XCeara muchos pilotos comenzaron a copiar nuestra
estrategia de despegar muy temprano y sobrevivir durante la
mañana,
lo que nos presionó psicológicamente todavía
más. Al final no sería justo tras tantos intentos
y tanto estudio de la zona que llegara un extranjero y rompiera
el récord de 423km. Sería un desastre. Lo más
importante en este momento es intentar abstraer toda la presión
y confiar en nuestra propia capacidad.
He
dejado mi vicio de abrir la cortina de la habitación
para examinar la condición por la mañana. Ahora
prefiero no tener opinión sobre el día antes
de llegar a Monseñor Tabosa volando. Pero hoy en la
subida al despegue ya había un denso manto de humedad
en capas medias de la atmósfera desanimando mucho
a los pilotos. Algunos pilotos hasta se rieron cuando pusimos
la vela en posición de despegue.
Habíamos
acordado volar juntos para acelerar la velocidad promedio
hasta el final del día. La duda era saber si eso sería
posible, pues volar diez horas completamente juntos al mismo
ritmo sería extremadamente difícil. Despegamos
a las 7:20h completamente desacreditados por los que
nos observaban. Algunos otros pilotos valientes despegaron en
el mismo horario.

Foto: © Bernardo
Rodrigues
Cuando
avisté a Frank y Ceceu juntos a cinco kilometros de mí,
pensé que podríamos fácilmente conectar en
poco tiempo. Error. Como era muy temprano y los ciclos todavía
eran muy cortos, no conseguí mantenerme en el mismo lugar
y me vi obligado a continuar adelante solo hasta que eventualmente
ellos pudiesen alcanzarme para juntarnos el grupo.
Antes de Magdalena llegamos a quedar bien próximos, pero
como mi línea de térmicas estaba funcionando mucho
mejor, acabé adelantándome todavía más
en relación a ellos. Frank y Cecéu eligieron una
línea complicada, que los mantuvo todo el tiempo con la
soga al cuello hasta el altiplano de Monseñor Tabosa. El
resumen de ese inicio de vuelo fue un escenario complicado, con
nubes estratificadas en capas medias de la atmósfera filtrando
mucho el sol ya débil de la mañana, el grupo desmantelado
con Cecéu y Frank juntos no consiguiendo desplazarse satisfactoriamente
para alcanzarme, yo totalmente solo adelante con un miedo enorme
de caer, André y Ceará con 10km de ventaja y la
total certeza de que si sobrevivíamos a la mañana,
fácilmente llegaríamos a los 400kms. Pero nosotros
teníamos un problema: un dúo de pilotos extremadamente
competentes y capaces, volando juntos por delante de nosotros.
Eso significaba que estábamos retrasados.

André
y Ceará habían cruzado la sierra de Tabosa y rápidamente
entraban en la planicie de Nova Russas con
una ventaja considerable. Nosotros nos arrastramos por el altiplano
en su techo de 700m
del suelo. Luego al final del altiplano me desconecté brevemente,
pues encontré un núcleo térmico excelente
que me puso 400m más alto que los dos, y para intentar
presionar a André resolví lanzarme en su dirección
aunque no estaba aún en la base de la nube, para intentar
obligarlo a abandonar su térmica para no dejarse
alcanzar. La estrategia funcionó muy bien, André aprovechó
que ya se encontraba con buena altura para abandonar su térmica
y quitarme la referencia. Aun así fue posible encontrar
la misma térmica y así delinear una más
para adelantar a mis compañeros.
Un ejemplo de la dificultad de volar en grupo fue el propio dúo
que iba por delante, pues Ceará y André se
separaron rápido a la salida
del altiplano, donde Ceará acabó
arriesgando más de la cuenta, quedando muy bajo y permitiendo
que nosotros lo adelantáramos. Acabó cayendo a
eso de las 11:00h cerca de Nova Russas. Nuestro trío
seguía
fuerte y aunque no coincidíamos muy bien con los ciclos
conseguíamos desplazarnos con una buena velocidad promedio
para el récord.
André
estaba volando muy bien y con un timing de ciclos térmicos
prácticamente perfecto, mientras nosotros, siempre 10km
atrás, nos arrastrábamos sin conseguir cogerlo.
Nuestro ritmo fue razonable en el trecho Nova Russas
(km175) –
PedroII (km270). Rastreábamos de forma eficiente
y amistosa, el espíritu de grupo que imaginamos en nuestras
conversaciones finalmente tomaba cuerpo, éramos
un solo organismo. Una
actitud cerca de Pedro II-PI lo confirmó.
Llegamos a Pedro II a una altura crítica para la hora,
500m del suelo a las 14:20h, y estábamos presos en una
térmica extremadamente débil que nos tomaría
mucho tiempo para subir, y tiempo era una cosa que no teníamos.
Al final el objetivo del grupo no era el XCeará y
mucho menos acumular un vuelo de más de 300km. Resolví
ejercer la agresividad en pro del grupo. Avisé a mis compañeros
por radio que arriesgaría todas mis fichas en una nube
apenas pasado Pedro II. La respuesta fue sensacional: “Si
uno va, tiene que ir todo el mundo. ¡¡Es récord
o suelo!!”
Un
gran embalse justo después de la ciudad de Pedro
II con
una nube enorme muy bien formada bien arriba de él era
nuestro destino. Eran casi las 14:30h y estábamos
rondando los 300km de vuelo, todavía
teníamos 3 horas más
de vuelo y poco menos de 150km para el récord.
Nuestro mayor miedo era llegar tarde al ciclo de aquella nube,
un error sería fatal con aquella altura. Cruzamos el
embalse y no encontramos nada. La verdad es que erramos en
la navegación,
pero para nuestra suerte el error todavía era enmendable
pues usamos el llamado ángulo de la desesperación:
poniendo 90 grados en relación al viento para encontrar
cualquier línea de perturbación que pudiera
ayudar. Fuimos hacia la derecha, golpeamos en una línea
activa que era la de la nube y acabamos encontrando un núcleo
de unos 3m/s que mejoró bastante nuestra situación.
Rápidamente estábamos a una altura confortable
y suficiente para continuar desplazándonos.
Hicimos
una pequeña transición hasta la nube siguiente,
donde finalmente llegamos en pleno ciclo, posicionándonos
muy bien para el horario, 14:40h en la base de
la nube a sólo
15 km de PiriPiri-PI (km 310). Una desconfianza de que
el récord
de hecho podría ser batido empezaba a angustiarnos.
En la transición a PiriPiri vimos a André muy bajo
intentando sobrevivir poco antes de la ciudad, y acabó
aterrizando. A pesar de tener la certeza de que más temprano
o más tarde lo alcanzaríamos, el alivio
invadió
al grupo. Al final a partir de ahora todo sólo
dependería
de nosotros.

Volando
con y contra el tiempo
El escenario por delante no era de los mejores. A pesar de que
siempre terminábamos lidiando con los cirros y las adversidades
en aquella región final del vuelo, aquel cielo por un
momento nos asustó, pues estaba muy húmedo y
con nubes estratificadas en capas medianas y bajas de la atmósfera.
El desplazamiento hasta Barras (km 375) fue
muy bien estudiado y sin grandes emociones pasamos a la derecha
de la ciudad un poco antes de las 16:00h.
Todavía teníamos 1h y 45m para la puesta
de sol,
que estaba marcada para las 17:43h de acuerdo
con el GPS. Para homologar un récord debemos cumplir con
las reglas locales de aviación, y en Brasil las aeronaves
sin instrumentos de navegación nocturna deben aterrizar
antes de la hora de la puesta de sol.
A
partir de Barras-PI tomamos decisiones rápidas
y estratégicas
para posicionarnos bien en aquellas horas finales. El mayor desafío
fue contener la ansiedad para mantener la velocidad
promedio,
que es sin duda el punto más importante para alcanzar
el objetivo en tiempo hábil. El mayor problema de volar
todo el día es ser capaz de adaptarse a las horas
del día,
es decir, durante la mañana no es necesario tener prisa
y asumir muchos riesgos puede fácilmente ponerte en el
suelo. A partir de las 11:00h la condición ya empieza
a redondearse y se vuelve más fiable, permitiendo un
desplazamiento más agresivo y constante, pero el problema
principal es durante el final de tarde, cuando el piloto ya
viene con un ritmo acelerado de las horas más fuertes
del día y no
percibe que llegó la hora de desacelerar el ritmo para
no caer. Pilotos excesivamente agresivos pueden hasta tener
suerte o encajarse perfectamente en los ciclos, pero creo que
es muy difícil no cometer algún error.
Por
lo tanto, igual que pilotar, es siempre importante mantener
la concentración y el foco hasta el final, pues un
pequeño
error puede costar caro. Aprendí eso durante dos grandes
vuelos que realicé en Quixadá, pues cuando me
aproximaba al final dejaba que mis emociones se hicieran cargo
de mis decisiones, estorbándome al punto de que no me
permitían cumplir
mi objetivo. Quedé dos veces al borde de sobrepasar los
400km por ello.
En
Barras-PI, tomamos quizás la decisión
más
sabia del vuelo entero, forzando casi 90 grados
para la derecha en dirección hacia
una línea de perturbación
que se encontraba arriba de una secuencia de fogatas. La nube
a la que habíamos echado el ojo en verdad no funcionó
tan bien, pero fuimos obligados a subir bastante tiempo en 1,5m/s hasta
alcanzar una altura segura para saltar a la próxima
hoguera. Y así fue, eran las 16:30h cuando cruzamos
la barrera de los 400kms, todavía restaban 1h
y 15 m de vuelo, estábamos juntos y sólo faltaban
23km para el récord.
Una euforia invadió al grupo y por radio Marcelo
Prieto nos dio la bienvenida al selecto grupo de pilotos
que pasaron de los 400kms. Pero todavía faltaba un movimiento
más
para ganar el partido. Una térmica más.
Los planeos tras la barrera de los 400km fueron tensos. Marcelo
y yo nos mantuvimos fríos y escépticos hasta estar
sobre la marca de los 423km, mientras Frank ya celebraba y
estaba seguro de que batiríamos la marca fácilmente.
El
“go-to” del GPS era Miguel Alves-PI (km 455) desde
el inicio de vuelo y después de todo lo que pasamos,
estábamos
a poco más de 40km de la ciudad y a apenas 10km
del récord
mundial de distancia libre. Era el momento de asegurarlo.
Nos alineamos con una secuencia de hogueras y encontramos un
núcleo
excelente para la hora, que nos puso de vuelta sobre los 2000
m de altura.
¡462
km, la gloria!
Uno
de los mejores momentos del vuelo sin duda fue la llegada
a río
Parnaíba, división de estados entre Piauí
y Maranhão. Ese planeo fue emocionante, tal como hablamos
de ese momento durante tanto tiempo. Al fin nuestro sueño
se realizaba, 445km de Quixadá y nosotros
realizando nuestro
último planeo en dirección al tan soñado
Río Parnaíba. Llegamos allá a 200 metros
de altura arriba de una hoguera donde encontramos burbujas
bien formadas y constantes. Era, definitivamente, un momento
de contemplación.

Foto: © Bernardo
Rodrigues
Miré
a Cecéu todavía en vuelo a mi
lado con profunda admiración, fui bendecido al tenerlo
como profesor y soy bendecido al tenerlo como amigo. Sé que
para él
aquel momento era tan especial como para mí. No por simplemente
romper el tan famoso récord mundial de distancia libre
en Parapente, sino por ser recompensado por todo lo alto después
de tanta busca y perseverancia. Fueron largos días
fuera de casa, soportando muchas críticas, envidia
y presión.
El régimen de cuartel que siempre insistimos en imponer
para mantener nuestra disciplina, al final nos rendía
buenos frutos.
Subíamos a casi 2m/s constante sobre
Río Parnaíba
en dirección a la base de la nube, eran las 17:25h y
no quedaba mucho tiempo para aterrizar. De hecho va contra mis
principios no cumplir con ciertas reglas de seguridad, sin embargo,
tras la puesta de sol todavía restan al menos quince
minutos de luz que permiten perfectamente aterrizar en seguridad.
Si yo no hubiera estado volando en esas circunstancias ciertamente
aprovecharía
cada segundo disponible de luz, sin embargo decidimos
abandonar nuestra última térmica que nos llevaría
para los 500km para garantizar la homologación
del récord.
Es justo.
La
vegetación de Maranhão ya es bien
húmeda
y verde, con árboles y cocoteros enormes que limitan mucho
las opciones de aterrizaje. En nuestro planeo final teníamos
un poco de aprensión, pues golpeábamos en burbujas
flojitas que no nos permitían perder altura. De hecho,
si seguíamos en aquella línea de ascendencias
sobrepasaríamos
la hora límite, así que hicimos orejas y
buscamos una línea mala que nos pusiese en el suelo más
rápidamente.
Seguimos una carretera de tierra hasta una pequeña
villa llamada Santana Vieja, donde aterrizamos en un
pequeño
campo de fútbol.
Fuimos muy bien recibidos y hasta nos sirvieron un buen arroz
y frijol bien al estilo de la región. Los locales nunca
habían oído hablar de aquel pedazo de tela voladora
y por allí nunca había pasado ningún
tipo de aeronave parecida. Nos preguntaban se habíamos
brincado de un avión, y cuando explicamos que habíamos
salido de Quixadá-CE, ponían cara de quien
está oyendo
una gran mentira. La mejor explicación a esas horas
es siempre la más rápida de entender, por
lo tanto les decíamos que un viento muy fuerte
nos había
llevado hasta allá, lo que en parte era una gran verdad.
La
expedición XCNordeste 2007 finalmente
llega a su fin. Fueron 31 días invertidos en Quixadá,
Ceará,
Brasil. Tres récords importantes batidos,
dos sudamericanos y uno mundial de distancia libre.
Cuatro vuelos muy importantes (397km, 414km, 398km y 461km).
Más de 3.000km volados y
más de 8.000km rodados por nuestra recogida. Sin duda
un
éxito. Estoy seguro de que tras años invirtiendo
mucho en las Expediciones XCNordeste, Ary Pradi debe
estar muy satisfecho: al final tres pilotos del equipo SOL,
volando los nuevos Tracer 11, han realizado una hazaña
inédita
en el parapente mundial, 461km juntos. Sol,
Ary y los pilotos se lo merecen.
El equipo SOL quisiera dar un agradecimiento muy especial a Cláudio
Henrique Landim de Fortaleza por todo su apoyo durante la Expedición
XCNordeste 2007.
Abrazo
a todos y que vengan los 500km... Hasta el 2008...
Rafael
Saladini
+Info:
www.xcnordeste.com.br
Tracks de vuelos: Marcelo
Prieto - Rafael
Saladini - Frank
Brown
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