Tu pagina de inicio en Ojovolador.com Noticias y actualidad en el mundo del parapente Noticias de Paramotor y paratrike.
Articulos, tests, seguridad, técnica, relatos.
Galerias, Diseños, fondos de escritorio...
Donde aprender, escuelas y vuelos en biplaza
*Relato de © Rafel Saladini, publicado bajo autorización a Ojovolador.com. Prohibida su reproducción total o parcial sin consentimiento del autor. Fotos: © SOL Paragliders y autores mencionados.  ** Entrevista a Marcelo Prieto realizada por © Ojovolador.com 2008. Prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio, salvo expresa autorización de Ojovolador.com
Tuvieron que pasar 5 cinco años hasta que 3 pilotos brasileños inscribieran sus nombres en la historia del vuelo en parapente, el pasado 14 de noviembre de 2007, al batir el record mundial de distancia libre con 461,6 km en el nordeste de su país. Frank Brown, Rafael Saladini y Marcelo "Ceceu" Prieto a bordo de sus velas Sol Tracer 11 lograron lo inimaginable: Poner la nueva frontera del vuelo libre más allá de los 450 km y hacerlo juntos tras 10 horas de un exigente vuelo por la agreste región nordestina.
Fue el colofón a casi 30 días de concentración y vuelos desde Quixada (con la Expedición ‘XC Nordeste’, organizada por la marca de parapentes Sol) en busca de la gloria que, finalmente, consiguieron. La próxima meta: ¡Llegar a 550 km..!
Éste es el inspirador relato de ese gran vuelo contado por Rafael Saladini, acompañado de una pequeña entrevista que hicimos a Marcelo Prieto “Ceceu” sobre el mismo.

14 de noviembre – ¡Se bate el record del Mundo de distancia! – Por Rafael Saladini

Batir este récord no es sencillamente romper una barrera numérica, sino también la prueba de que el vuelo-libre no necesariamente necesita ser un deporte individual y egocéntrico. Nuestro sueño de trabajar en equipo funcionó. Y el equipo no se resume sólo en los pilotos en el aire, pues no podemos olvidar nuestro dignísimo rescate Dioclécio (el Dio) y SOL Paragliders, que desarrolló esas velas maravillosas y nos apoyó mucho en la conquista. Estamos todos extremadamente realizados por haber tenido la oportunidad de poner en práctica la filosofía del vuelo en equipo de forma tan perfecta y armónica, culminando en un Récord Mundial de Distancia Libre.”


Foto: © Bernardo Rodrigues

Después, al salir, el plan de volar juntos ya no funcionó. Nos separamos en la primera térmica y acabé saliendo de la zona de despegue en compañía de Francisco Ceará y André Modelo, mientras Frank y Cecéu resolvieron esperar algunos minutos más. Mi salida fue desastrosa, mi segunda térmica prácticamente no existió, yo acabé separándome de todo el mundo y llegué a una altura crítica cerca de la Sierra do Padre (km 15). Llegué a 150 metros de altura en una región completamente sombreada, casi a las 8:00h. Con mucho esfuerzo conseguí encontrar una manera de sobrevivir y volver al vuelo.
Cecéu y Frank salieron un poco atrás también en situación complicada, cruzando una extensa región húmeda y muy sombreada. A todo esto, André y Ceará se desplazaban por una ruta un poco más a la derecha y ya enganchaban en una condición muy bien formada, poniendo unos buenos 10km por delante de nosotros. Mi ansiedad era grande, pero todavía restaban más de 9 horas de vuelo.

El record comienza a construirse
Mi ansiedad por conseguir aproximarme al par era tan grande como mi ansiedad por juntarme con Cecéu y Frank. Resolví por encima de todo controlar mi ansiedad y mentalizarme sobre mi real situación. Corriendo solo no adelantaría nada y sería asumir un riesgo muy grande para esa hora. Y aunque me juntara con André y Ceará, pilotos veteranos y expertos, creo que solo no estaría en condiciones de influir en las decisiones de ellos. Mi idea era atrasarlos al máximo para dar tiempo a Ceceu y Frank de que me alcanzaran. Opté por confiar en la capacidad de nuestro trío para cogerlos más tarde. Decisión conservadora que quizás haya sido importantísima para ayudar el grupo.
Así que salté al altiplano de Monseñor Tabosa y volando burocráticamente conseguí dar tiempo a que mis compañeros se juntasen conmigo. Me quedé enrollando una burbuja débil para delinear la línea de perturbación y que ellos tuviesen más seguridad para saltar más rápido y más bajo. Funcionó. Estábamos en el km 110 y finalmente el equipo se juntaba. Un récord mundial estaba siendo construido en aquel momento.


Foto: © Bernardo Rodrigues

Entrevista - Marcelo Prieto:
“Tres pilotos buenos volando en sintonía son mucho más efiientes que uno solo”

-Ceceu, ¿cuáles eran tus expectativas al comenzar el vuelo, creías que llegarías tan lejos?
Sí, Después de pocas horas de vuelo, sabía que estaba volando en un día especial y que si conseguía mantener la media haría Record, pues durante las primeras horas del vuelo, donde normalmente tú haces un promedio bajo de velocidad, estábamos consiguiendo un promedio muy bueno y la condición estaba evolucionando. Por eso creía que conseguiríamos el récord, pero acabó siendo mejor de lo esperado...

-¿Cuál es el factor más importante que determina el éxito de un vuelo tan largo?
Existen varios factores importantes, pero voy a citar los principales: estar en sintonía con tu equipo (para mantenerte volando durante todo el día en condiciones adversas necesitas estar muy motivado y tenerlo todo "bien regulado"); utilizar un equipo que suba bien en las térmicas y tener una técnica perfeccionada para subir rápido; saber distinguir y volar todas las fases del día, imponiendo un ritmo fuerte y sabiendo cuándo desacelerar...; llevar comida (suplementos) y reconstituyentes energéticos para conseguir mantener un buen nivel de atención durante todo el vuelo; volar con compañeros de vuelo que sepan volar en equipo y optimizar el vuelo, no sólo seguir a la mayoría; poseer un buen rescate, y estar con un acondicionamiento físico óptimo; conocer el lugar y sus características, estudiar la ruta, hacer una planificación eficiente, saber cuando vale la pena continuar volando o abortar para conseguir intentar al día siguiente...

-¿Cómo te habías preparado para el "gran día"?
Siempre algunos meses antes de poner en marcha la Expedición Nordeste, trabajo bastante mi condición física e intento ganar algunos kilos extras, además de volar bastante cross. Preparamos todos los equipos y planeamos todo con bastante antelación... Como en cada uno de los treinta días que estuvimos intentándolo: equipos revisados, pilas y baterías cargadas, alimentación completa para el día, estar en el horario preciso para el despegue...

-¿Cómo conseguiste volar con tus compañeros durante tanto tiempo juntos?
Esto requiere bastante experiencia y horas de vuelo. En el caso de Rafa, ya es el segundo año consecutivo que pasamos volando en la región. Fue mi alumno y por ello tenemos las mismas características en vuelo... Con Frank también volamos muchas competiciones juntos, formamos parte del mismo equipo Sol, y también es un piloto con mucha experiencia y competencia. Tenemos bastante afinidad en vuelo, pues volamos muchos Xcearás juntos... Lo más importante es que tú consigas pensar y volar como equipo, muchas veces teniendo que esperar un poco, algunas haciendo que los otros esperen para mantener al equipo unido... eso al principio te da la impresión de que "pierdes tiempo" pero en el promedio consigues mucho mejores resultados. Es casi imposible que un piloto solo consiga ser más rápido y eficiente que 3 pilotos buenos volando en sintonía...

-¿Qué sientes tras haber conseguido este reto?
Me siento de cierta forma realizado y a la vez queriendo más... He estado persiguiendo esto desde el 2001, cuando rompí el récord en Texas, en Zapata (EE.UU.) y en el mismo día Will Gadd acabó pasándome y quedándose con el récord... Desde entonces estoy intentando batir este récord, pero siempre con la intención de conseguir esto aquí en Brasil... por ello todos los años paso como mínimo veinte días volando en la región.

-¿Y ahora, qué nueva meta te planteas para el futuro?
El año que viene 550 Km...!! je je je.

Durante el planeo hasta el río, sin duda fue el primer momento durante todo aquel vuelo que conseguí relajarme, tras 10h y 10m de pura atención y adrenalina la cabeza estaba libre para pensar en otras cosas. Hice una retrospectiva de toda mi trayectoria en el vuelo-libre y agradecí mucho a todos los personajes que me habían ayudado a estar allí. Recordé mucho a André Fleury, que ciertamente estaría allí a nuestro lado en la sociedad si hubiera estado en condiciones. Definitivamente aquel récord mundial sólo estaba siendo alcanzado en la región nordestina brasileña gracias a los esfuerzos de André Fleury y Marcelo Prieto, que durante muchos años dedicaron su tiempo y conocimiento para desvelar algunas peculiaridades de la región. Fue una rotura de paradigma, pues durante toda la historia del vuelo-libre en la región, nunca se pensó en despegar tan temprano. La ventana ahora rompía la barrera de las diez horas volables, con la gran diferencia de viento fuerte y condiciones meteorológicas perfectas.



Un comienzo difícil
Hoy completamos 31 días en la región nordestina y cada día que pasa el récord mundial parece más distante. Los ánimos ya están completamente quebrantados, la presión de haber pasado tanto tiempo en busca de un objetivo desde hace tiempo pesa en nuestros hombros, y ya no nos queda mucha más motivación ni muchos días. La situación actual tampoco es de las más confortables, pues durante el XCeara muchos pilotos comenzaron a copiar nuestra estrategia de despegar muy temprano y sobrevivir durante la mañana, lo que nos presionó psicológicamente todavía más. Al final no sería justo tras tantos intentos y tanto estudio de la zona que llegara un extranjero y rompiera el récord de 423km. Sería un desastre. Lo más importante en este momento es intentar abstraer toda la presión y confiar en nuestra propia capacidad.

He dejado mi vicio de abrir la cortina de la habitación para examinar la condición por la mañana. Ahora prefiero no tener opinión sobre el día antes de llegar a Monseñor Tabosa volando. Pero hoy en la subida al despegue ya había un denso manto de humedad en capas medias de la atmósfera desanimando mucho a los pilotos. Algunos pilotos hasta se rieron cuando pusimos la vela en posición de despegue.

Habíamos acordado volar juntos para acelerar la velocidad promedio hasta el final del día. La duda era saber si eso sería posible, pues volar diez horas completamente juntos al mismo ritmo sería extremadamente difícil. Despegamos a las 7:20h completamente desacreditados por los que nos observaban. Algunos otros pilotos valientes despegaron en el mismo horario.


Foto: © Bernardo Rodrigues

Cuando avisté a Frank y Ceceu juntos a cinco kilometros de mí, pensé que podríamos fácilmente conectar en poco tiempo. Error. Como era muy temprano y los ciclos todavía eran muy cortos, no conseguí mantenerme en el mismo lugar y me vi obligado a continuar adelante solo hasta que eventualmente ellos pudiesen alcanzarme para juntarnos el grupo.
Antes de Magdalena llegamos a quedar bien próximos, pero como mi línea de térmicas estaba funcionando mucho mejor, acabé adelantándome todavía más en relación a ellos. Frank y Cecéu eligieron una línea complicada, que los mantuvo todo el tiempo con la soga al cuello hasta el altiplano de Monseñor Tabosa. El resumen de ese inicio de vuelo fue un escenario complicado, con nubes estratificadas en capas medias de la atmósfera filtrando mucho el sol ya débil de la mañana, el grupo desmantelado con Cecéu y Frank juntos no consiguiendo desplazarse satisfactoriamente para alcanzarme, yo totalmente solo adelante con un miedo enorme de caer, André y Ceará con 10km de ventaja y la total certeza de que si sobrevivíamos a la mañana, fácilmente llegaríamos a los 400kms. Pero nosotros teníamos un problema: un dúo de pilotos extremadamente competentes y capaces, volando juntos por delante de nosotros. Eso significaba que estábamos retrasados.

André y Ceará habían cruzado la sierra de Tabosa y rápidamente entraban en la planicie de Nova Russas con una ventaja considerable. Nosotros nos arrastramos por el altiplano en su techo de 700m del suelo. Luego al final del altiplano me desconecté brevemente, pues encontré un núcleo térmico excelente que me puso 400m más alto que los dos, y para intentar presionar a André resolví lanzarme en su dirección aunque no estaba aún en la base de la nube, para intentar obligarlo a abandonar su térmica para no dejarse alcanzar. La estrategia funcionó muy bien, André aprovechó que ya se encontraba con buena altura para abandonar su térmica y quitarme la referencia. Aun así fue posible encontrar la misma térmica y así delinear una más para adelantar a mis compañeros.
Un ejemplo de la dificultad de volar en grupo fue el propio dúo que iba por delante, pues Ceará y André se separaron rápido a la salida del altiplano, donde Ceará acabó arriesgando más de la cuenta, quedando muy bajo y permitiendo que nosotros lo adelantáramos. Acabó cayendo a eso de las 11:00h cerca de Nova Russas. Nuestro trío seguía fuerte y aunque no coincidíamos muy bien con los ciclos conseguíamos desplazarnos con una buena velocidad promedio para el récord.

André estaba volando muy bien y con un timing de ciclos térmicos prácticamente perfecto, mientras nosotros, siempre 10km atrás, nos arrastrábamos sin conseguir cogerlo. Nuestro ritmo fue razonable en el trecho Nova Russas (km175) – PedroII (km270). Rastreábamos de forma eficiente y amistosa, el espíritu de grupo que imaginamos en nuestras conversaciones finalmente tomaba cuerpo, éramos un solo organismo. Una actitud cerca de Pedro II-PI lo confirmó.
Llegamos a Pedro II a una altura crítica para la hora, 500m del suelo a las 14:20h, y estábamos presos en una térmica extremadamente débil que nos tomaría mucho tiempo para subir, y tiempo era una cosa que no teníamos. Al final el objetivo del grupo no era el XCeará y mucho menos acumular un vuelo de más de 300km. Resolví ejercer la agresividad en pro del grupo. Avisé a mis compañeros por radio que arriesgaría todas mis fichas en una nube apenas pasado Pedro II. La respuesta fue sensacional: “Si uno va, tiene que ir todo el mundo. ¡¡Es récord o suelo!!”

Un gran embalse justo después de la ciudad de Pedro II con una nube enorme muy bien formada bien arriba de él era nuestro destino. Eran casi las 14:30h y estábamos rondando los 300km de vuelo, todavía teníamos 3 horas más de vuelo y poco menos de 150km para el récord.
Nuestro mayor miedo era llegar tarde al ciclo de aquella nube, un error sería fatal con aquella altura. Cruzamos el embalse y no encontramos nada. La verdad es que erramos en la navegación, pero para nuestra suerte el error todavía era enmendable pues usamos el llamado ángulo de la desesperación: poniendo 90 grados en relación al viento para encontrar cualquier línea de perturbación que pudiera ayudar. Fuimos hacia la derecha, golpeamos en una línea activa que era la de la nube y acabamos encontrando un núcleo de unos 3m/s que mejoró bastante nuestra situación. Rápidamente estábamos a una altura confortable y suficiente para continuar desplazándonos.

Hicimos una pequeña transición hasta la nube siguiente, donde finalmente llegamos en pleno ciclo, posicionándonos muy bien para el horario, 14:40h en la base de la nube a sólo 15 km de PiriPiri-PI (km 310). Una desconfianza de que el récord de hecho podría ser batido empezaba a angustiarnos.
En la transición a PiriPiri vimos a André muy bajo intentando sobrevivir poco antes de la ciudad, y acabó aterrizando. A pesar de tener la certeza de que más temprano o más tarde lo alcanzaríamos, el alivio invadió al grupo. Al final a partir de ahora todo sólo dependería de nosotros.

Volando con y contra el tiempo
El escenario por delante no era de los mejores. A pesar de que siempre terminábamos lidiando con los cirros y las adversidades en aquella región final del vuelo, aquel cielo por un momento nos asustó, pues estaba muy húmedo y con nubes estratificadas en capas medianas y bajas de la atmósfera. El desplazamiento hasta Barras (km 375) fue muy bien estudiado y sin grandes emociones pasamos a la derecha de la ciudad un poco antes de las 16:00h. Todavía teníamos 1h y 45m para la puesta de sol, que estaba marcada para las 17:43h de acuerdo con el GPS. Para homologar un récord debemos cumplir con las reglas locales de aviación, y en Brasil las aeronaves sin instrumentos de navegación nocturna deben aterrizar antes de la hora de la puesta de sol.

A partir de Barras-PI tomamos decisiones rápidas y estratégicas para posicionarnos bien en aquellas horas finales. El mayor desafío fue contener la ansiedad para mantener la velocidad promedio, que es sin duda el punto más importante para alcanzar el objetivo en tiempo hábil. El mayor problema de volar todo el día es ser capaz de adaptarse a las horas del día, es decir, durante la mañana no es necesario tener prisa y asumir muchos riesgos puede fácilmente ponerte en el suelo. A partir de las 11:00h la condición ya empieza a redondearse y se vuelve más fiable, permitiendo un desplazamiento más agresivo y constante, pero el problema principal es durante el final de tarde, cuando el piloto ya viene con un ritmo acelerado de las horas más fuertes del día y no percibe que llegó la hora de desacelerar el ritmo para no caer. Pilotos excesivamente agresivos pueden hasta tener suerte o encajarse perfectamente en los ciclos, pero creo que es muy difícil no cometer algún error.

Por lo tanto, igual que pilotar, es siempre importante mantener la concentración y el foco hasta el final, pues un pequeño error puede costar caro. Aprendí eso durante dos grandes vuelos que realicé en Quixadá, pues cuando me aproximaba al final dejaba que mis emociones se hicieran cargo de mis decisiones, estorbándome al punto de que no me permitían cumplir mi objetivo. Quedé dos veces al borde de sobrepasar los 400km por ello.

En Barras-PI, tomamos quizás la decisión más sabia del vuelo entero, forzando casi 90 grados para la derecha en dirección hacia una línea de perturbación que se encontraba arriba de una secuencia de fogatas. La nube a la que habíamos echado el ojo en verdad no funcionó tan bien, pero fuimos obligados a subir bastante tiempo en 1,5m/s hasta alcanzar una altura segura para saltar a la próxima hoguera. Y así fue, eran las 16:30h cuando cruzamos la barrera de los 400kms, todavía restaban 1h y 15 m de vuelo, estábamos juntos y sólo faltaban 23km para el récord. Una euforia invadió al grupo y por radio Marcelo Prieto nos dio la bienvenida al selecto grupo de pilotos que pasaron de los 400kms. Pero todavía faltaba un movimiento más para ganar el partido. Una térmica más.
Los planeos tras la barrera de los 400km fueron tensos. Marcelo y yo nos mantuvimos fríos y escépticos hasta estar sobre la marca de los 423km, mientras Frank ya celebraba y estaba seguro de que batiríamos la marca fácilmente. El “go-to” del GPS era Miguel Alves-PI (km 455) desde el inicio de vuelo y después de todo lo que pasamos, estábamos a poco más de 40km de la ciudad y a apenas 10km del récord mundial de distancia libre. Era el momento de asegurarlo. Nos alineamos con una secuencia de hogueras y encontramos un núcleo excelente para la hora, que nos puso de vuelta sobre los 2000 m de altura.

¡462 km, la gloria!
Uno de los mejores momentos del vuelo sin duda fue la llegada a río Parnaíba, división de estados entre Piauí y Maranhão. Ese planeo fue emocionante, tal como hablamos de ese momento durante tanto tiempo. Al fin nuestro sueño se realizaba, 445km de Quixadá y nosotros realizando nuestro último planeo en dirección al tan soñado Río Parnaíba. Llegamos allá a 200 metros de altura arriba de una hoguera donde encontramos burbujas bien formadas y constantes. Era, definitivamente, un momento de contemplación.


Foto: © Bernardo Rodrigues

Miré a Cecéu todavía en vuelo a mi lado con profunda admiración, fui bendecido al tenerlo como profesor y soy bendecido al tenerlo como amigo. Sé que para él aquel momento era tan especial como para mí. No por simplemente romper el tan famoso récord mundial de distancia libre en Parapente, sino por ser recompensado por todo lo alto después de tanta busca y perseverancia. Fueron largos días fuera de casa, soportando muchas críticas, envidia y presión. El régimen de cuartel que siempre insistimos en imponer para mantener nuestra disciplina, al final nos rendía buenos frutos.
Subíamos a casi 2m/s constante sobre Río Parnaíba en dirección a la base de la nube, eran las 17:25h y no quedaba mucho tiempo para aterrizar. De hecho va contra mis principios no cumplir con ciertas reglas de seguridad, sin embargo, tras la puesta de sol todavía restan al menos quince minutos de luz que permiten perfectamente aterrizar en seguridad. Si yo no hubiera estado volando en esas circunstancias ciertamente aprovecharía cada segundo disponible de luz, sin embargo decidimos abandonar nuestra última térmica que nos llevaría para los 500km para garantizar la homologación del récord. Es justo.

La vegetación de Maranhão ya es bien húmeda y verde, con árboles y cocoteros enormes que limitan mucho las opciones de aterrizaje. En nuestro planeo final teníamos un poco de aprensión, pues golpeábamos en burbujas flojitas que no nos permitían perder altura. De hecho, si seguíamos en aquella línea de ascendencias sobrepasaríamos la hora límite, así que hicimos orejas y buscamos una línea mala que nos pusiese en el suelo más rápidamente. Seguimos una carretera de tierra hasta una pequeña villa llamada Santana Vieja, donde aterrizamos en un pequeño campo de fútbol.

Fuimos muy bien recibidos y hasta nos sirvieron un buen arroz y frijol bien al estilo de la región. Los locales nunca habían oído hablar de aquel pedazo de tela voladora y por allí nunca había pasado ningún tipo de aeronave parecida. Nos preguntaban se habíamos brincado de un avión, y cuando explicamos que habíamos salido de Quixadá-CE, ponían cara de quien está oyendo una gran mentira. La mejor explicación a esas horas es siempre la más rápida de entender, por lo tanto les decíamos que un viento muy fuerte nos había llevado hasta allá, lo que en parte era una gran verdad.

La expedición XCNordeste 2007 finalmente llega a su fin. Fueron 31 días invertidos en Quixadá, Ceará, Brasil. Tres récords importantes batidos, dos sudamericanos y uno mundial de distancia libre. Cuatro vuelos muy importantes (397km, 414km, 398km y 461km). Más de 3.000km volados y más de 8.000km rodados por nuestra recogida. Sin duda un éxito. Estoy seguro de que tras años invirtiendo mucho en las Expediciones XCNordeste, Ary Pradi debe estar muy satisfecho: al final tres pilotos del equipo SOL, volando los nuevos Tracer 11, han realizado una hazaña inédita en el parapente mundial, 461km juntos. Sol, Ary y los pilotos se lo merecen.
El equipo SOL quisiera dar un agradecimiento muy especial a Cláudio Henrique Landim de Fortaleza por todo su apoyo durante la Expedición XCNordeste 2007.

Abrazo a todos y que vengan los 500km... Hasta el 2008...

Rafael Saladini


+Info: www.xcnordeste.com.br


Tracks de vuelos: Marcelo Prieto - Rafael Saladini - Frank Brown


Publicado: 26 de febrero, 2008

*Relato de © Rafel Saladini, publicado bajo autorización a Ojovolador.com.
** Fotos: © SOL Paragliders y autores mencionados.
*** Entrevista a Marcelo Prieto realizada por © Ojovolador.com 2008.

Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo (texto o fotos) por cualquier medio, salvo expresa autorización de Ojovolador.com
y de los titulares de derechos de autor (Rafael Saladini en lo que respecta a su relato; y los fotógrafos en cuanto a sus imágenes).

home / Versión360º / Mundo Volado / Paramotor / MIRA! / LEE! / Calendario / Links / Xtras / Comunidad de Pilotos / Ojovolador

Si quieres reproducir cualquier información o imágenes de esta web, debes pedir autorización a info@ojovolador.com pues las leyes de copyright protegen toda nuestra creación y trabajo.
Si te autorizamos, te pediremos que incluyas los créditos correspondientes a Ojovolador.com y un enlace a nuestra web. Gracias.
© OjoVolador 2002 - 2008
Por favor respeta los derechos de propiedad intelectual de esta web.Ojovolador.com
email: info@ojovolador.com
Tel.: +34 920387413
Pedro Bernardo (Avila) - ESPAÑA

Top Paragliding Sites