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El Festival de Azores es, antes que nada, un encuentro de amigos que aman el vuelo. Eso al menos es lo que intenta transmitir su entusiasta organizador Joao Brun y todos los miembros del club Asas de Sao Miguel, que derrochan esfuerzos y atenciones para conseguir que todos los participantes vuelen y disfruten las impresionantes vistas de esta hermosa isla desde el aire. Así, no es de extrañar que muchos de los pilotos que vimos allí este año sean ya asiduos visitantes del Festival y tengan marcado el encuentro como una cita anual ineludible y una oportunidad de reencontrar a otros amigos voladores de diversos sitios que, como ellos, no se pierden el viaje a Azores.

Un grupo de pilotos internacionales invitados a cada edición del “Voo-Fest” es la manera como este Festival se promociona dentro y fuera de Portugal, pues la organización confía en que el “boca a boca” es la publicidad más efectiva para un evento que no tiene mayores pretensiones que dar a conocer este atractivo destino de vuelo y que los participantes lo pasen bien.


Conferencia de prensa con algunos de los invitados al Festival

Esta vez estaba allí la campeona del mundo y de Francia de parapente, Elisa Houdry (mira la video-entrevista en Mundo Volado), el conocido piloto y ex campeón de la PWC Patrick Berod, la fotografa Aurelie Cottier también francesa y los pilotos top de Portugal Gil Navalho, Claudio Virgilio, Silvia Ventura y Eduardo Lagoa, además de unos servidores de Ojovolador.com. Entre los participantes, además de pilotos de diversos puntos de Portugal, nos encontramos con un buen grupo de españoles, varios franceses y daneses, y hasta algún estadounidense.


Pastinhos, una pequeña ladera que da más de lo que aparenta a primera vista.

La isla de Sao Miguel es la más grande de las Azores, ese último rastro de tierra firme en el Atlántico donde suele instalarse el anticiclón con su buen tiempo, a un par de horas de vuelo desde Lisboa. El paisaje es muy verde, salpicado de campos donde pastan plácidamente las vacas, junto a antiguos volcanes hoy cubiertos de bosques y plantas que bajan hasta lagos y lagunas donde humean algunas fumarolas, o hasta la orilla del mar. La longitud es de poco más de 60 km con un ancho máximo de 16 km, con lo que desde muchos despegues o a poco que cojas algo de altura ya puedes ver la costa norte y la sur.

Nada más llegar a Sao Miguel nos fuimos a la capital, Ponta Delgada, donde nos esperaba la organización instalada en un amplio salón del puerto deportivo junto al paseo, una zona muy bonita. Cada día, éste sería el punto de encuentro de los pilotos y de partida de una variopinta caravana de vehículos 4x4, minibús, coches y un kiosco móvil cargado de bebidas frescas, bocadillos y hasta una parrilla eléctrica, para dirigirnos al despegue más adecuado a las condiciones del día. Por las noches acogería las cenas de fraternidad del evento, que contribuyeron en gran medida al buen ambiente del Festival -¡junto con las famosas caipirinhas de la plaza, a la que tan asiduos se hicieron algunos pilotos!

Este año la meteo dio lo justo para que el primer día pudiéramos volar –con bastante viento por la mañana- en la pequeña ladera de “Pastinhos”, casi una campa-escuela pero desde la que se podía subir con la dinámica para luego pillar alguna térmica y subirse hasta las nubes que este día estaban bajitas. Los que volaron encontraron que las ascendencias estaban un poco rotas por el viento, pero se podía dar un paseo mirando la costa norte de la isla. Hacia las 3 de la tarde, cuando el viento ya entraba muy cruzado, la organización movió a todo el mundo a otro sitio, Serra Gorda, a poco más de 5 minutos en coche. La subida hasta la cima de un cerro con unos 200 metros de desnivel era con 4x4 y las vistas desde el despegue eran magníficas, aunque pronto el viento fue decayendo y la ladera dejó de rendir, justo cuando la policía llegaba para prohibirnos volar atendiendo a una denuncia de un piloto de aerolínea que aseguraba haber visto parapentes “muy cerca” (el Festival contaba con todos los permisos para volar allí, en cualquier caso).

La caravana nuevamente se puso en marcha y en unos 40 minutos estábamos en Salto do Cavalo, un bonito mirador hacia el lago de Furnas en el este de la isla, donde se despegaba sobre un cortado cubierto de bosque con más de 400m de desnivel. Este cautivante sitio sería la sede del Festival en los siguientes días ya que la meteo no permitió movernos a ningún otro de los 20 despegues de la isla excepto el domingo, cuando nos fuimos a una ladera cerca de Sete Cidades para algunos descensos con vista al mar. El impresionante vuelo en el cráter de Sete Cidades, justo encima del lago, sólo pudo hacerlo el veterano Patrick Berod con una vela de 20m por culpa del fuerte viento.

La jornada acabó con un baño en una poza termal junto al mar y posteriormente una buena fiesta alrededor de una fogata en el aterrizaje de Pastinhos (donde por suerte no llovió mucho), con mucha buena onda, alegría, música, y ganas de regresar al Festival y a la isla el año que viene.

*Nuestros agradecimientos a Joao Brun y al club Asas de Sao Miguel por su invitación al Festival y por un estupendo evento de vuelo.

Mas info: http://www.asassaomiguel.com/


Despegue de Salto do Cavalo (Furnas)

São Miguel - “La isla verde”

En sus 747 km cuadrados, la mayor isla de las 9 que forman el archipiélago de Azores alberga todos los tonos de verde en sus exuberantes paisajes, que vale la pena descubrir en unos cuantos días. En la isla hay repartidos cerca de 20 despegues y, al estar todo relativamente cerca, se puede decidir donde volar según las condiciones del día y combinar con turismo, playa, termas, senderismo o actividades acuáticas.

Por su ubicación geográfica, Sao Miguel tiene un clima oceánico subtropical suavizado por la humedad y la corriente cálida del Golfo, con temperaturas medias de entre 13ºC en invierno y 24ºC en verano. La vegetación es subtropical húmeda con floresta nativa de laurisilva. Es una isla montañosa de origen volcánico, como todo el archipiélago, con dos macizos volcánicos de alturas entre 200 y 500 metros, algunas pequeñas cadenas montañosas y el pico más alto de la isla con 1.150 metros (Pico da Vara).

Los cráteres de Sete Cidades, Fogo y Furnas se han convertido con los siglos en unos misteriosos lagos de montaña con aguas cristalinas de impresionantes azules y verdes. En el interior de la isla sigue habiendo actividad volcánica en forma de manantiales de agua sulfurosa caliente y varias fumarolas de vapor. Incluso uno de los platos regionales es el “cozido”, un guiso que se cocina durante horas en una olla enterrada en la tierra caliente.

Se puede llegar diariamente a São Miguel desde los más importantes aeropuertos europeos via Lisboa en Portugal continental. Durante los meses de verano, hay servicio regular de ferries entre São Miguel y las demás islas.

Durante el Festival, la organización ofrece alojamiento económico en dos albergues en Ponta Delgada, y aunque hay bastante oferta hotelera en la isla resulta difícil encontrar precios asequibles. Una buena opción es alquilar una casa o apartamento, buscando con calma en internet o preguntando a los pilotos del club por si saben de algo.

Nosotros nos quedamos en una encantadora casita en la costa norte (Calhetas), a unos 10 minutos de Ponta Delgada en coche, junto a un acantilado donde oíamos romper las olas por la noche. La dueña es hermana de una parapentista y alquila la casa (anexa a la suya, en la foto) a un precio razonable –con una habitación doble y una simple, cocina equipada, jardín con hamacas y terraza. Totalmente recomendable.
Contacto
: Isabel Rego, isabel.estrelarego@gmail.com y tel.: + 351 296 650 162.

*Las fotos de este reportaje corresponden en su mayoría al vuelo del Salto do Cavalo que fue el más volable durante el festival.


Estuvimos probando la nueva intermedia de Sol, la Ellus3. Cómoda de volar y con buen rendimiento, nos dejó buenas impresiones que pronto podrás leer en el test en Ojovolador.com


El paseo hasta el lago de Furnas fue uno de los favoritos desde el Salto do Cavalo.


Joa Brun, incansable dando bautismos de vuelo

Publicado: 21 de Septiembre, 2009

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