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Las
previsiones meteorológicas durante el “puente”
del 8 de diciembre dieron lluvias en casi toda la península
ibérica. Pero Almería cumplió su promesa
(“Volarás”) y pudimos disfrutar 3 divertidos
días de vuelo en una zona realmente privilegiada para el
vuelo libre y que contaba con buenos antecedentes para atraer
la cifra récord de ¡170 pilotos inscritos en la Concentración
de Castala 2003 y 230 apuntados a la cena oficial del sábado!
Ni
los organizadores se esperaban un éxito tan masivo, pero
tenían todo bajo excelente control, gracias al apoyo del
Ayuntamiento de Berja que está muy interesado en apoyar
al vuelo en esta zona. Así, por sólo 10 euros, tuvimos
ilimitados remontes hasta el despegue, que está a 1840m
sobre el mar (un camino de casi 1 hora en coche o 4x4, con 1260
metros de desnivel), bocadillos y bebidas durante los dos días
de evento, además de la camiseta oficial. El aterrizaje
“provisional”, muy amplio aunque levemente cuesta
abajo, fue acondicionado especialmente para la concentración
ya que el anterior aterrizaje oficial se ha convertido en uno
más de los invernaderos que cubren el paisaje de Almería.

El
sábado estuvo nublado y las condiciones fueron bastante
flojas, pero la montaña del despegue se alza más
de 1200 metros sobre el aterrizaje y frente a un paisaje marcado
por los techos blancos de plástico (invernaderos) y la
costa a algunos kilómetros, lo cual hace que valga la pena
el largo camino.

A pesar del frío
en el despegue, al que ayudaba la fina capa de nieve que lo cubría,
los pilotos se animaron a despegar todas las veces que pudieron
durante el día, para aprovechar los cortos ratos de ladera
o simplemente disfrutar de un tranquilo descenso de unos 20 minutos,
o uno no tan tranquilo y mucho más rápido para los
talentosos amantes del Acro que pusieron la nota exhibicionista
en Castala. Durante todo el día se apuntó a los
pilotos que lograron aterrizar en la diana para premiar al mejor
en la noche. Daniel Crespo (Ojovolador) compartió el premio
con Roman, un piloto francés radicado en España,
gracias a 2 dianas de 2 (ambos).
Durante
la cena del sábado también se premió al piloto
más viejo (aunque sólo tenía poco más
de 50 años y se veía muy bien) y al piloto más
joven, el alicantino Héctor Arenas, de 15 años,
que está empezando en el vuelo con mucho entusiasmo y gracias
a una vela XS.
Tras
llover intensamente durante toda la noche del sábado, el
domingo amaneció despejado y con el sol brillando tibiamente,
lo cual animó a todo el mundo para subir al despegue desde
las 10 y media de la mañana. En esta zona, apenas sale
un rayo de sol aparece alguna ascendencia así que algunos
consiguieron girar ceritos y poco más que ceritos, pero
sin duda el premio del día se lo llevo Juampe de ProRider,
que aprovechó las ascendencias de las nubes para aventurarse
en un vuelo de cross siguiendo la cuerda de la montaña
y aterrizando en la playa, cerca de Roquetas de Mar, ante una
sorprendida pareja.

foto © 2003 Juan Pedro Martinez
Durante
la tarde, sin embargo, se metieron nubes grandes (y ascendencias
bastante fuertes, que a más de uno pillaron desprevenido)
y el despegue se cerró en una densa niebla. Afortunadamente,
un par de horas más tarde volvió a abrirse y todos
los que tuvieron paciencia para esperar pudieron bajar volando.
Por la noche se improvisó una fogata y una fiestecilla
en la zona del aterrizaje, como para despedir el agradable fin
de semana que nos brindó Castala 2003.

Sin duda que esta zona se presenta como
una buena opción en la temporada invernal, ¡esperamos
poder volver proximamente!
Los
que se quedaron el lunes pudieron conocer otra zona que disfrutan
los pilotos locales, Huecijar, a unos kilómetros de Berja
hacia el otro lado de las montañas y de fácil acceso
en cualquier coche (30 km en línea recta desde el aterrizaje
de Castala). El despegue es desde el parking de un mirador, pequeño
y plano pero con una vista muy agradable del valle, y con un desnivel
de más de 700 metros hasta el aterrizaje: una toma junto
al río, a los pies del pueblo de Bentarique. A pesar de
que el cielo estaba totalmente nublado encontramos algunas ascendencias
suaves y disfrutamos de otro vuelo tranquilo antes de despedirnos
de Almería y regresar al centro de España, donde
seguía lloviendo sin parar...
Hay
que destacar la buena voluntad de los pilotos locales, Club Paralmería,
para organizar esta movida y hacerla bien, mostrarnos sus lugares
de vuelo y acompañarnos en unos vuelos muy guapos, Muchas
gracias a Serafin, Fran, Miguel Agel, Alain y Antonio. También
es impresionante el apoyo del Ayuntamiento de Berja, que puso
los remontes y facilitó la realización de este evento.
Castala es una zona de acceso largo así que no es la preferida
por los locales (fuera de la Concentración anual), pero
si se organiza un grupo con remonte es la mejor opción
para volar allí, especialmente en esta época. También
hay vuelo de costa (Agua Dulce) con aterrizaje en la playa junto
al bar, y vuelos interiores con desniveles más pequeños,
pero donde salen térmicas apenas sale el sol. Lo mejor
es preguntar a los pilotos del club e ir con ellos. Su sitio web
es:
http://usuarios.lycos.es/paralmeria/paral.html
:-)
En cuanto a alojamientos, en la misma web del club hay información
sobre algunos hostales. Personalmente podemos recomendar la “Fonda
de Amalia”, ubicada en Dalías y donde nos
atendieron con mucho cariño y buen rollo, como si estuviéramos
en casa. Las habitaciones para 2 cuestan 30 euros, o 15 por persona,
con baños comunes, agua caliente y todo muy limpio. También
ofrecen comida. Tel: 950494039
En
Bentarique están las Casas Rurales Luisi, que aunque no
las conocimos personalmente su dueño nos contactó
al aterrizar y se ofreció a dar las mayores facilidades
a los pilotos que vayan allí, e incluso dijo estar dispuesto
a despejar la toma donde se aterriza, lo cual estaría muy
bien... Tel: 950 643220
:-( También alojamos
una noche en el Hostal Cabo de Hornos,
en la carretera a Bejar a la salida de Dalías, y fue una
experiencia terrorífica: un lugar frío, sin ambiente,
con la peor atención que hemos visto y muy caro para lo
poco que es (42 euros la habitación para 2, con baño,
calefacción y una luz de emergencia imposible de apagar...).
¡No te quedes allí!
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Entre
45 min. y una hora para llegar hasta el despegue, 1200m más
arriba: la organización dispuso de un minibús, un
par de furgonetas y 2 land-cruiser
Aquí
abajo, los protagonistas del saludo navideño de ojovolador:

Así
estaba el
despegue... ¡Una buena prueba para los monos y equipamiento
de vuelo! (haz click en la imagen para ampliarla)

El
aterrizaje levemente inclinado aumentaba la dificultad para hacer
la diana, haciendo más divertido el juego.



El juez de aterrizaje
verificaba las dianas

El despegue es en el
parking del mirador: totalmente plano.

El
aterrizaje o toma es junto al río, en el pueblo de Bentarique.
El dueño de las casas rurales de allí se ha ofrecido
a despejar el terreno si con eso van más pilotos a la zona
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