V Open Canarias de aladelta – Lanzarote 2001:
PILOTOS ‘TOP’ EN LA ISLA DEL VIENTO
No sólo las privilegiadas condiciones climáticas de esta pequeña isla atrajeron a la treintena de pilotos participantes del OPEN Canarias Lanzarote 2001, organizado en diciembre pasado por el club local "Zonzamas". Una atracción adicional fue la presencia del actual Campeón del Mundo de ala delta, Manfred Ruhmer, quien aterrizó en el archipiélago canario dispuesto a llevarse un trofeo más, como es su costumbre.
Su presencia desanimó a algunos, pero dio a todos la oportunidad de volar con un nivel muy alto, al que contribuyó notablemente la asistencia de otros excelentes pilotos, como el actual Campeón de España (Javier Arrieta), el récordman nacional (Carlos Puñet), el 5-veces campeón nacional Francesc Viñas, o el canario Lucio Nelli, además de otros dos hábiles austríacos (Tom Weissemberger, el miembro más reciente del equipo austríaco, y Seppi Salvenmosser, organizador del Speed Run) y algunos buenos pilotos españoles.
En las anteriores versiones del campeonato ya han contado con la asistencia de destacadas figuras del aladeltismo, gracias a la merecida fama de Lanzarote como paraíso del vuelo -rara vez deja de soplar el viento allí, con temperaturas promedio de 20º en pleno invierno- y un nada despreciable incentivo en metálico para los primeros lugares, de unos 5 mil Euros.
La isla debió parecerle bastante pequeña a quien ostenta un récord de 700 kilómetros en un sólo vuelo, pero los humildes 86 kilómetros de largo de Lanzarote no se dejaron recorrer fácilmente, ya que el famoso viento "que siempre sopla" allí decidió tomarse un descanso justo la semana en que los ícaros celebraron su campeonato… Los pilotos debieron rascar bastante, pero las dificultades se compensaron con el tranquilo y primaveral ambiente isleño.
El primer día de competición las condiciones parecían perfectas para una buena prueba de 5 balizas y poco más de 70 kms, despegando desde Famara, una larga ladera ubicada al noroeste de la isla y que mira hacia el mar. Se hizo un start-point y comenzó la carrera… y la confusión de los pilotos. Si la primera baliza era supuestamente aquella casita blanca que se veía a la derecha del despegue, ¿por qué el gps marcaba insistentemente hacia atrás, en dirección opuesta? Un error de la organización, al copiar las coordenadas de las balizas, dio mal uno de los puntos y provocó la pérdida de un buen día de vuelo. Pues aunque la mayoría de los pilotos decidió obviar este confuso detalle y terminar la prueba como suponían que debía hacerse (sospechando un error ajeno a su propia voluntad y la de su gps), alguno se dirigió hacia aquel punto perdido entre los montes, y entonces no fue posible validar la manga.
El segundo día pintaba mal, y luego pintaba peor. En el despegue, la brisa que comenzó a soplar de atrás y luego la lluvia obligaron a suspender la manga. Aún así, se hizo una prueba de planeo entre Manfred, Seppi y Lucio, piloto canario que vuela muy bien, pero que no pudo contra Manfred y su máquina Laminar "World Record Edition", la misma de los 700 kilómetros.
El tercer día amaneció bastante ventoso, del este, así que se decidió el despegue de La Asomada, que está hacia el sur de la isla y también mira al mar, pero orientado al sureste, en dirección contraria que el de Famara. El viento marcaba sobre 50 km/hr a las 12 del día así que se esperó que Seppi hiciera un vuelo como windummie para deliberar sobre la prueba. Atrayendo la atención de todos al despegar, el austríaco Redbull salió suavemente y subió muy rápido ayudado por el viento. Tras unos 15 minutos de soaring frente a las laderas que rodean el despegue aterrizó arriba, dándose el lujo de rozar la barriga por el suelo durante muchos metros, provocando las risas generales.
Se abrió la ventana a las 14 horas para una prueba rápida, de sólo 21 kilómetros, debido al fuerte viento que impedía viajes más intrépidos. El campeón del mundo los barrió en 28 minutos con 48 segundos, seguido por su compatriota Tom, 3 minutos más tarde, siendo Seppi el tercero del equipo, apenas segundos después. 4º en gol y el primer español llegó Javier Arrieta, seguido por Carlos Puñet y Lucio Nelli. Total: 11 pilotos en gol.
Cuarto día: totalmente nublado en toda la isla y con previsión de viento noreste, así que el despegue es en una zona ubicada al noreste de la isla y que, pese a su nombre ("Mala"), no está mal. Las alas llegan alrededor de las 12 pero sólo se ven parapentes en el aire, disfrutando las suaves condiciones. Cuando el viento se pone más generoso se decide una prueba que lleva a los pilotos a cruzar media isla: del despegue en la presa de Mala, ir a 2,2 km hacia el norte, al Aljibe, luego regreso y paso por la "casita" de la represa, enfilar hacia el sur (7,2 km) al cruce Tabayesco, otra baliza en el pueblo de San Bartolomé (ubicado en medio de la isla, 26,8 km) y dirigirse al despegue del día anterior (La Asomada), para hacer gol cerca de playa Quemada, aún unos kilómetros hacia el sur. Total: 41,1 km.
La prueba se ve difícil porque prácticamente no hay actividad térmica, sólo la ascendencia dinámica. Pero una vez en el aire, los pilotos más avezados se van encontrando con una insistente ascendencia que pitea y pitea en el vario, pero que no puede ser térmica… Pocas veces al año se da el fenómeno de la "onda" en Lanzarote, pero se da. La onda de este día puso a Manfred, Seppi y todos los pilotos que salieron en el ciclo bueno, a unos 1200 metros de altura, lo cual, para la isla, es un ¡"alturón"! Demás está decir que ambos austríacos llegaron a gol, en 1 hora 23 minutos el primero y 1,30 el segundo. En tercer lugar logró hacer gol el español Carlos Puñet, en 2 horas y 48. Los tres felices además, con la "buena onda" que agarraron allá arriba…
El quinto día amanece con un sol radiante, caluroso, aunque con escaso viento. En Mala, los pilotos arman sus alas con poca confianza, ni los parapentes se mantienen en el aire. Alguna nubecita da signos esperanzadores y se decide una prueba más bien ambiciosa, de 52,3 km y sólo 3 balizas de camino hacia el gol ubicado en el extremo sur de la isla: Playa Blanca. De los 29 pilotos presentes despegan 23 y la mayoría se queda a una distancia promedio de 10,9 km. Sólo el campeón del mundo es capaz de completar la prueba, tras largos minutos de lucha insistente con las flojas condiciones del día. Tardó 2 horas y 37 minutos y su velocidad promedio fue de apenas 19,9 km/hra. Cuando otro piloto le preguntó cómo había hecho para llegar a gol, Ruhmer sonrió y dijo: "fue fácil, la isla es pequeña y justo ahí se acaba…".
Viernes, 6º y penúltimo día de competición, mismo despegue pero las condiciones son quizás más suaves que ayer y algunos pilotos se resisten a armar. Muchos ni siquiera logran remontar desde el despegue, de apenas 115 metros de desnivel. La prueba es un recorrido casi en línea recta hacia el sur, con una sola baliza y gol en playa Quemada. Un total de apenas 35,5 kilómetros que nadie logra completar. La manga queda en las manos del campeón español Javier Arrieta, que logró hacer 15,7 kilómetros, seguido por Tom Weissemberger (300 metros más atrás), y luego Antonio Bordón y Francesc Viñas. Manfred queda 5º por primera (y única) vez con un recorrido de 11 kilómetros.
Con las 5 mangas válidas, el campeón del mundo se queda cómodamente con el trofeo de Lanzarote, seguido por su compañero Seppi, y el español Carlos Puñet en 3º lugar.
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