Viernes
11 de junio: Salimos a las 16:30 desde Donostia con Xirimiri
y un cielo encampotado. De Vitoria a Burgos las tormentas son
gigantescas, aunque no nos llueve nada (en Logroño se
debieron quedar con todo el agua) y cogiendo la ruta más
larga, por Aranda del Duero empezamos a toparnos con varias
atalayas que nos presagian la llegada al Burgo de Osma a las
20:30. Las tormentas rodean a decenas de Kilómetros la
ciudad. Llamamos a Raúl, quien nos espera en el despegue
oficial con su Black Devil naranja nuevo, y volamos hasta el
anochecer localmente y los mosquitos nos acribillan, "teníamos
que haber traído el AUTAN para repeler mosquitos"
-comentamos algunos de los presentes-, luego dejar las cosas
en el Hostal de San Jorge en el centro del pueblo, y nos fuimos
a cenar a un Asador con Raúl, y gente de Valencia, de
Cáceres, y los padres de los Rodríguez que nos
honraron con su presencia. Cena guapa por 16 euros con copas,
etc. y salimos fuera a hacer las inscripciones de 30€ a
cambio de camisetas, libros, revistas y CD's de la región
del Burgo: Raúl Paris es nuestro Papa Noël ambulante.

Sábado 7:00 a.m.:
Nos levantamos, desayunamos y llegamos los primeros al despegue.
Colocamos mi súper-manga y comienzan a llegar coches.
Pronto se llena el campo de motores y velas mientras Raúl
nos llama al briefing y nos propone una ruta sencilla que cada
cual puede hacerla como quiera, trascurriendo por el castillo
de Osma, luego de allí dirección al castillo de
Gormaz y una vez en Gormaz sólo había que seguir
el río Duero hacia arriba, hasta Berlanga de Duero, y
vuelta al aterrizaje; un total de 48Km.
Despego de los primeros y voy directo al Castillo de Gormaz
(fli-pan-te), por radio oigo chillar de alegría a mi
amiga Nerea que despega en Biplaza con José: qué
bueno, a ver si llegan y nos encontramos en Gormaz.


De pronto oigo un golpe en el motor y dejo de acelerar. Paro
el motor y me marcho a aterrizar a un trigal gigantesco por
si acaso -si es una tontería ya despegaré de nuevo-
se trata de un tornillo que dejé suelto el día
anterior y melló mi pala. Vaya faena, bueno, por radio
aviso que estoy bien y que disfruten del vuelo. Luego me recogen
para tomar unas cervezas y hacer compras al pueblo (eran las
11 a.m). Las tormentas anunciadas rodean de nuevo Osma y nos
vamos a hacer la Parrillada a unos manantiales naturales en
Gormaz (más hacia las tormentas).

¡Vaya parrillada! El viento arrecia fuerte, y las nubes
nos amenazan durante toda la parrillada, y finalmente descarga
un par de veces (qué risas, todos a los coches y vuelta
a la comida, nunca he vivido una parrillada tan emocionante).
Nos hartamos a comer y finalmente descarga del todo, y ya con
el estómago lleno decidimos ir a echar la siesta: Luego
vamos al despegue y aparecen Airfer, H&E, Air Future y el
flipante TRICICLO TODO TERRENO de AeroCaceres, que nos deleita
con unas derrapadas campo a través, despegando y haciendo
touch&go's viento en cola, viento en cara, etc, y eso que
el día está ventoso y se mueve.

También tuvo un problema con tornillos del motor de arranque
de su CORSAIR y aterriza sin problemas. Luego todos a Cenar
al Restaurante, con un montón de gente y regalos: (a
mí un chaleco y un forro a mi amiga Nerea), casi todo
el mundo se fue con las manos llenas de Regalos de PAP, Clemente,
Airfer, H&E, Aerobat, AirFuture, Wind Action, Alam-Air,
Airex, Air Products, Editorial Perfils, Revista Parapente, Windtech,
etc. La cena estaba incluida en la inscripción. Todos
a la cama que toca madrugar.

Al día siguiente toca bastante más viento Norte
y cielo azul, y amanece azul y tranquilo. Domingo por la mañana,
se prevé según la Noaa, viento norte de 15 a 20
km/h, entonces se planifica hacer la ruta del parque natural
del cañón del Río Lobos al revés,
despegando desde el aterrizaje y llegando al Burgo con el viento
a favor y, ya puestos, continuar hacia San Esteban de Gormaz
y visitar así el 5º castillo de la ruta y vuelta
hasta el Burgo de Osma, un total de 42 km. Pero gracias a la
climatología local, a las 9 en el despegue hay una ligera
brisa de norte de apenas 5 km/h, una pradera inmensa de hierba
con una pequeña pendiente hacia el norte para facilitar
a todo el mundo el despegue.

Todos acaban su ruta y flipamos con las vistas. Paco Escolar
que vino de víspera despega en biplaza con una técnica
afinadísima en apenas 10 metros y su copiloto Claudio
saca todas las fotos del cañón del Río
Lobos. Todos contentos, aterrizados, nos despedimos, y nos pasamos
los móviles de unos a otros. Ya conocemos una zona que
el año que viene supondrá una cita ineludible.
La siguiente ruta dentro de dos semanas en Valencia los días
26 y 27 de junio, por toda la Costa ¿Quién se
anima?

A la izquierda, Román Quintana,
autor de esta crónica.