


Arturo,
su familia y el Complejo La Veguilla acogieron esta primera Ruta ofreciéndonos
las mejores condiciones de comodidad, tanto para pilotos como para
sus familias.


Los "expertos",
Dani y Paco, prodigaron consejos de técnica, explicaciones
y trucos a los pilotos participantes



Regalos
para TODOS los participantes, y todos más que contentos. ¿Cuándo
es la próxima?

Los niños
también lo pasaron bien, gracias a las facilidades para que
estuvieran siempre a gusto, los juegos infantiles del Complejo, y
que se juntaron varios niños para jugar juntos.
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| Cerca
de las 9 y media llegamos al aeródromo, tras un par de llamadas
a Arturo Bárcena, el organizador de la Ruta, que nos indica
cómo llegar. Lo poco que se ve del aeródromo impresiona:
una gran torre de control y un par de grandes hangares, además
de dos pistas asfaltadas impecables. Descargamos el paramotor y
Arturo nos guía hasta el Complejo
La Veguilla, un agradable centro turístico propiedad
de la familia Bárcena, con acogedoras habitaciones y apartamentos,
ubicado a escasos dos minutos del aeródromo y donde todos
nos alojamos.
La
bienvenida es en la cena, en un bar de Beas de Segura, donde cada
participante recibe una bolsa con la camiseta del evento (muy
guapa), mapas, folletos promocionales de la zona y hasta una botellita
de aceite de oliva. Dani Martínez, subcampeón del
mundo de paramotor, habla en nombre de la organización,
explicando que las instalaciones del Cornicabral fueron remodeladas
para los Juegos Aéreos de 2001 (gracias a subvenciones)
pero que desde entonces han estado totalmente subutilizadas, por
lo que se hace necesario que los propios pilotos puedan aprovecharlas.
Realmente son de lujo. También nos lee la previsión
meteorológica para el fin de semana enviada por el “gurú”
Guillermo de Armas (sábado bien, domingo mal) y quedamos
para el sábado a las 8:30 de la mañana en el comedor
del Complejo La Veguilla.
Sábado,
9:00 am. El día promete poco, ha llovido durante la noche
y el aire está húmedo. Sobre nosotros espesas nubes
nos saludan. La idea es hacer vuelos sobre el aeródromo
y probar un poco el lugar ya que por la escasa visibilidad no
se realiza ninguna ruta larga. El primero que sale, Jose (PXP),
suelta los frenos para sentarse y la línea de uno de ellos
se enreda en la hélice que estalla de manera impresionante.
Aterriza sin problemas pero con la primera y única pala
rota del fin de semana. Poco a poco salen los demás pilotos,
provenientes de diversos lugares de España y con diferentes
niveles de pilotaje. Cuando la brisa aumenta los pilotos van aterrizando
y refugiándose en el hangar –donde hay cerveza y
bebidas gratis- mientras otros “juguetes” se toman
la pista: las cometas de tracción y los buggies, además
del curioso trike-bici (“Flyke”) de Paco Escolar y
un planeador que nos pasó rozando las cabezas a toda velocidad,
para luego subir y aterrizar en la pista lateral.
Las
nubes se van abriendo poco a poco y ya durante la comida –en
La Veguilla- se ve mucho mejor. Al regresar al aeródromo,
sobre las 4:30 de la tarde, está claro que las condiciones
son óptimas para una ruta corta por la comarca, bajo un
cielo azul totalmente despejado y un sol tibio que nada tiene
que ver con la frialdad de la mañana. El recorrido irá
hasta un embalse distante unos 10 km, para regresar rodeando una
pequeña sierra, sobrevolando los pueblos y las interminables
hileras de olivos (que parecen cubrir todo el paisaje de Jaén)
hasta Chiclana de Segura, un pueblo enclavado sobre las rocas
que mira a las montañas, y regresar al aeródromo.
Los pilotos vuelan cerca de una hora y media y aterrizan encantados,
a la hora de la puesta de sol. Arturo y Daniel “Pana”
alargan un poco el recorrido sobrevolando Beas de Segura y un
par de pueblos más metidos en un valle, detrás de
Beas.
Los
paramotoreros no son los únicos que se divierten. Las mujeres,
fieles acompañantes, se quedan en La Veguilla con los niños,
disfrutando de la belleza del lugar y acompañando a los
más pequeños mientras aprovechan los juegos infantiles
del complejo. Por la tarde llegan al aeródromo y tras observar
un rato a sus compañeros improvisan un paseo por la zona,
el mismo que hacen los pilotos pero por tierra, en coche, con
Jose Juan (hermano de Arturo) como guía. Lo mejor: la puesta
de sol desde el castillo de Chiclana, construido en la roca y
mirando a la sierra de Segura.
“Lo que más
me llamó la atención fue lo bien que se lo pasaron
las mujeres en general y los niños que acudieron. Eso es
sumamente difícil de conseguir y nos ayuda a los "emparejados"
a acudir a otras movidas similares”, opina Víctor,
de Madrid, mientras que Ana, la mujer de Dani Martínez,
destaca que pocas veces las mujeres tienen oportunidad de conocerse
en estos eventos. “Nos hemos conocido, nos hemos caído
bien y los niños lo han pasado bomba” nos cuenta.
El domingo, como se
preveía, amanece lloviendo y con rachas de viento fuerte.
Cuando escampa el único que saca su equipo es Dani Martínez,
que hace un pequeño vuelo y aterriza demostrando su gran
control de la vela en condiciones racheadas y con el molinillo
en la espalda.
Salen las cometas y
los buggies, y los pilotos improvisan un coloquio con Pana
(Daniel Crespo) en que le preguntan sobre las incidencias en vuelo,
dudas técnicas y hasta la forma de hacer ciertas maniobras
acrobáticas. “Sólo para saber”, aseguran.
Comienza a llover y
es el momento de ofrecer las charlas técnicas con los profesionales.
Dani Martínez (Aerozoom) y Paco Escolar (Escuela Evasión)
comentan algunos aspectos importantes sobre el pilotaje, destacando
la importancia de practicar el control de campana en tierra. “Si
no se puede volar porque el viento está fuerte, sacar la
vela y un arnés viejo que podáis conseguir barato
o regalado, y practicar, practicar, practicar”, les
aconseja Dani. Se hacen preguntas, se comentan los vuelos del
día anterior y José Luis, de paramotores H-E, explica
algunos aspectos sobre la normativa de uso de las radios FM que,
en teoría, deben contar con un permiso y licencia para
utilizarse legalmente. La charla termina con una exposición
de Dani y Paco sobre métodos de navegación con mapas
y sin GPS, que se usa en competiciones y que siempre es útil
para ubicarse geográficamente. Paco comenta además
sus experiencias en vuelo Bivac, especialmente la travesía
por los Pirineos que hizo este verano junto a Román Quintana,
y nos cuenta que en febrero parte a Chile para recorrerlo de sur
a norte en paramotor: más de 4000 kilómetros por
bellísimos paisajes nunca antes sobrevolados en nuestras
ligeras aeronaves.
La 1ª Ruta a la
Sierra de Segura concluye en la comida, donde se sortean un montón
de premios ofrecidos por los auspiciadores del evento: Alamair,
Aerozoom, PXP, Airex y el Ayuntamiento de Beas. Tanto pilotos
como acompañantes se van a casa con algún premio
y una gran sonrisa tras un divertido fin de semana que, esperamos,
se repita pronto y con mejor tiempo.


Estuvimos
probando los kites con carrito, y era perfecto pues el viento
venía de través en la pista larga del aeródromo.
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Las
instalaciones del aeródromo Cornicabral son estupendas
pero poco utilizadas: ¡Se necesitan pilotos que vayan
a aprovecharlas! (Hablar con Arturo)


Dani
Martínez, flamante subcampeón del mundo, colaboró
en la organización y compartió sus conocimientos
con los pilotos participantes.

Este
híbrido entre bicicleta y trike, el "Flyke",
fue una de las novedades que llegaron a Segura. Paco Escolar
se encargó de demostrar que vuela mejor que "Harry
Potter"...


El
recorrido pasaba por encima de algunos pueblos y de las hileras
de olivos presentes en toda la zona.


El buen ambiente reinó entre todos: pilotos
y acompañantes

En
el hangar del aeródromo se podían dejar cómodamente
todos los equipos sin necesidad ni de plegar las velas... ¡Todo
un lujo!

Las
vistas son espectaculares cuando brilla el sol
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Foto de familia
Algunos
comentarios de los participantes:
“El
mejor momento: escuchar de boca de uno de nuestros ídolos la
ejecución de la maniobra SAT. Todo fue perfecto y estoy seguro
de que hemos sembrado la semilla para que en los próximos años
ésta sea la concentración más relevante a nivel
nacional: Tenemos instalaciones, un paisaje incomparable, apoyo de las
instituciones y profesionales que se dejan la piel en el evento”.
Rafael Tena Risquez
“A
mí lo que más me gustó fue el vuelo hasta el pantano
por la novedad (para mí) de volar sobre los olivos y después
encarar las pistas de aterrizaje del aeródromo como un avión.
También me gustó el ambiente y el buen rollo entre todos,
pilotos y acompañantes”. José Baena.
“Divertir
a los pilotos es más fácil y se consiguió pues
creo que todos disfrutamos volando, viendo volar, hablando del vuelo
y escuchando a los expertos, que, por cierto, se portaron de maravilla
con todos. La organización muy bien aunque mejorable, cosa comprensible
por ser una primera vez y por el gran trabajo y complicación
que conlleva. Que cuenten conmigo para la próxima, ya que el
permiso en casa lo tengo asegurado”. Víctor Tirado.
“Las
instalaciones son una pasada, eran parte de los Juegos aereos Wag 2001,
un aeropuerto a tu disposición, bien visible desde muy lejos,
laderas cercanas con diversas orientaciones para apoyarte, la zona es
muy amplia con lo que el viento suele entrar bien, pueblos y una sierra
magnífica para alegrarnos la vista. La organización del
evento fue estupenda, el amigo Arturo con el apoyo de Dani se lo curró
de lo lindo... Seguro que el año que viene nos juntamos muchos
más”. Jose Luis Echevarría.
"No
pude asistir el viernes ni sábado, sólo el domingo, pero
suficiente para ver el trabajo de Arturo, la organización inmejorable,
la zona de ensueño y el ambiente de lujo. Espero con entusiasmo
la 2ª edición de esta Ruta". Javier Nieto
(Villanueva del Trabuco, Málaga)
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