Publicado
28 de septiembre, 2004
El sol no brillaba y la brisa soplaba decididamente de atrás,
pero tras una temporada sin asistir al famoso festival de St. Hilaire,
la llegada a esta zona de los Alpes franceses nos dio una gran alegría.
Eran casi las 4 de la tarde del jueves 16 de septiembre, día
de inicio de la Copa Ícaro, y dentro de las carpas de la
Feria ya se había instalado la gran mayoría de los
105 expositores de este año, desde fábricas de parapente
o paramotor hasta marcas de ropa, souvenirs, revistas de vuelo o
festivales. En unos 5 mil metros cuadrados, el Salón de Ícaro
es el mayor encuentro comercial que conoce el mundo del parapente
y el vuelo –pero, como sabemos, éste es también
el Festival más importante del mundo y el más antiguo,
con 31 años recién cumplidos, que atrae cada año
a pilotos de todo tipo de aeronaves ligeras de todo el mundo, ¡llegando
a 10 mil este año! Además de más de 70.000
espectadores durante el fin de semana.
LEE
también las NOVEDADES DE ICARO en St. Hilaire
Texto y fotos © Ojovolador 2004 |
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A
nuestra llegada, fuera de la carpa, los pilotos más ansiosos
por volar optaban por dedicarse a inflar en la laderita que va de
la Feria al despegue sur, llenando de colores los alrededores del
recinto Ícaro, mientras otros probaban sus paracaídas
en una gran tirolina instalada sobre la misma laderita.
Para nosotros era la primera vez que asistíamos a esta fiesta
del vuelo como equipo de prensa de Ojovolador.com
y aprovecharíamos de presentar nuestra última aventura
comunicacional: el sitio Ojovolador en francés, “Oeilvolant.com”. |
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Los
pilotos Acro -más de 30- intentando remontar para ofrecer
sus mejores trucos frente al público de la Copa Ícaro |
A
pesar de que el viento no acompañó el día de
inicio del festival, el viernes amaneció con un sol cálido
por encima de los Alpes que animó a decenas de pilotos a despegar
desde el “deco sud”, el despegue más cercano a
la Feria. En el aire, los parapentes sufrieron los efectos de la brisa
de atrás que aún predominaba en altura, pero sin causar
más que algunos sustos y meneos. Para el sábado
y el domingo las condiciones fueron perfectas para los disfraces,
aunque algo suaves para los más de 30 pilotos Acro profesionales
que se encargaron de montar el show frente al deco-sud, demostrando
el fuerte nivel que ha alcanzado la acrobacia en parapente a nivel
mundial. Este año, el resto de parapentes sólo podían
volar hasta las 2 de la tarde o a partir de las 7 pm, para mantener
la seguridad aérea durante las exhibiciones y el desfile de
disfraces voladores, que constituye la mayor atracción de la
Copa Ícaro. |


Quienes no estaban en el despegue de los disfraces o en el del
Acro, seguramente se encontraban de compras dentro de la Feria
o simplemente conociendo algunos de los nuevos productos para
el vuelo que las fábricas presentaron en St. Hilaire, desde
parapentes hasta atractivas líneas de ropa, juguetes o
accesorios. Y si el cansancio podía más, lo mejor
era acercarse a la carpa-cafetería, donde
se podían reponer energías eligiendo comida de diversos
países del mundo o simplemente disfrutando una cerveza
fría y escuchando a alguno de los grupos de música
que subieron al escenario, o las animaciones que circulaban por
todo St. Hilaire con música, danza, zancos y malabarismos…
¡Un show sin fin por todas partes!
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| Sin
mencionar las largas sesiones de cine que
tenían lugar en una carpa especial donde se proyectaron
los 21 films seleccionados para competir
este año, de entre 59 inscritos en el Festival.
Cerca de 3 horas de películas cada noche, que se
repetían al día siguiente por la mañana
y durante la tarde, con diversas temáticas relacionadas
con el vuelo: hazañas imposibles, aves practicando
caída libre con hombres, viajeros acróbatas,
viajes espectaculares, competiciones, y un largo etcétera,
que optaban a alguno de los 8 premios que ofrece este Festival,
el más prestigioso del mundo del vuelo. |
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| El
Palmarés de Cine |
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“La
Terma sin Fin”, una película que ya triunfó
en el Festival del Yelmo
(España) en julio de este año, conquistó al
jurado del Festival de Cine de St. Hilaire por ser “la
que mejor transmite el espíritu del vuelo libre en su pureza”.
Su director, el canadiense Sean White, recibió
personalmente el Gran Premio del Jurado acompañado
de los dos protagonistas del filme, los pilotos venezolanos Herminio
Cordido y Jorge Atramiz, que dan vida a esta “Endless Summer”
del parapente: un viaje de aventuras por el mundo, persiguiendo
los mejores vuelos y emociones.
*Pronto te ofreceremos una interesante entrevista con este joven
director.
1
Sean
White, su cámara y su trofeo
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El
Premio a la Aventura Humana fue para “Between
Earth and Sky” (“Entre el cielo y la tierra”),
de la destacada piloto norteamericana Sherie Silvera y Franck
Pickell, sobre un viaje a una cima de 6000m en los Himalayas
para volar. |
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El
Premio a la Hazaña fue para “Flying
over Everest”, de Fabio Toncelli, que muestra
el emocionante vuelo de un ala delta por encima del pico más
alto del mundo. |
| La
película “La Tierra vista desde el Viento”,
sobre vuelo en globo, fue elegida para el Premio Especial
del Jurado y también se llevó el Premio
del Público adulto y del Público Infantil,
reunido por primera vez en Lumbin (el pueblo donde se ubica
el aterrizaje) e integrado por niños de los colegios
de la zona. |
Finalmente,
el documental “Chauve Souris Superstar”
se llevó el premio a la Mejor Realización,
mientras que “The man who jumped beneath the Earth”
(“El hombre que saltó bajo la tierra”)
ganó el Premio a la Primera Producción. |
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| 500
niños y 17 colegios vinieron de toda la región
a disfrutar de la Copa Ícaro donde, como siempre, recibieron
una especial atención. Además de los juegos infantiles
instalados en el recinto de la feria, los pequeños fabricaron
2 mil aviones de papel de colores para hacerlos
competir en permanencia y distancia. Los records conseguidos superaron
los 30 metros y los 88 segundos en el aire...

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| Noche,
Música, fiesta
Las
tardes de vuelos restringidos fueron en parte responsables de que
la mayoría de los pilotos presentes en St Hilaire terminara
gastando sus energías en las fiestas y conciertos
que se realizaron en la cafetería y en el deco-sud.
El jueves arrancó con una sesión de electro jazz y
VJ en la carpa del despegue, mientras la percusión y el ska
se tomaban la cafetería de la feria. El viernes ya tenía
aspecto de verdadera fiesta-rave en el deco-sud, con varios
cientos de personas compartiendo el espacio al aire libre mientras
en la carpa el rock se dejaba sonar con gran fuerza, para dejar
paso a una sesión de música electrónica. El
sábado fue el día más concurrido, con gente
tirada en el césped ya desde las 10pm (los que empezaron
la fiesta demasiado temprano), muchos cientos de personas dentro
de la carpa y fuera de ella incluso con sus perros, globos de papel
despegando sin cesar y una frenética sesión de electrorock
con didgeridoo, seguida de música electrónica y VJ.
Una fiesta que se prolongó hasta casi entrada la madrugada
para despedir la celebración anual del vuelo en St Hilaire. |
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| El
pequeño pueblo de St. Hilaire de Touvet no sólo es
el lugar al que miles de parapentistas del mundo entero peregrinan
una vez al año. Gracias a su privilegiada ubicación
en el corazón de los Alpes, a sus dos perfectos y amplios
despegues de hierba distantes unos 5 minutos desde prácticamente
cualquier punto del pueblo y a un importante desnivel de unos mil
metros, el parapente es una de las actividades más apreciadas
por la gente de la zona. Francia tiene “cultura” de
parapente, incluso en ciertos colegios los chicos pueden elegirlo
como deporte desde los 12 años, con lo cual no es raro que
de St. Hilaire haya un flujo continuo de pilotos saliendo al mundo
a hacer noticia por sus habilidades en Acro, por éxitos deportivos
o por interesantes actividades ligadas al vuelo.
Entre los ilustres “hijos” de la zona
se cuenta uno de los fundadores del parapente acrobático,
Richard Gallon (campeón del mundo 1993), que este
año regresa fuerte a la escena Acro junto a la marca U-Turn
y que durante el festival nos dio una impresionante exhibición
de tumblings encadenados (7) con la nueva G-Force, una vela especial
para Acro. Cerca de él, otros “Saint Hilairanios”
hacían de las suyas, como Antoine Boisselier,
piloto de pruebas de Ozone y actual campeón francés
de ala delta; Guillaume Broust, piloto acro, cineasta
y VJ que ya ha participado con películas en varias ediciones
del Festival, algunas premiadas (“Flying Babouches”);
o el jovencísimo Cyril Planton que, a sus
16 años, ya compite entre los grandes del Acro en eventos
como ‘Vertigo’ donde este año quedó en
el lugar 11, de entre 58 participantes. También en Vertigo,
el equipo de St. Hilaire integrado por 8 parapentes y 2
alas delta realizó una exhibición aérea
que les valió el premio del público. ¡Admirable
esta cuna de buenos pilotos! |
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Disfraces
aéreos:
la mayor atracción
Miles de personas
se instalaron junto al despegue norte para ver salir los parapentes
y alas delta disfrazados de este año. El ganador fue una
jaula de aluminio de 2 metros de alto
con su protesta por los más de 3000 secuestrados colombianos,
incluyendo la que fuera candidata presidencial Ingrid Betancourt,
desaparecida desde febrero de 2002. El segundo premio fue para el
profesor Foldingue y su máquina infernal,
y el tercero para el árbol muerto. También recibieron
premios las vacas de ojos azules, Sam-sam y Sam papa, el pez volador,
y Pierrot la luna en aladelta. La libélula ganadora del año
pasado impresionó nuevamente este año con 10 metros
más de cola, debido a que el nuevo disfraz que habían
llevado sus creadores se rompió en una prueba anterior al
Festival.


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Ojo
a las cifras
Copa ICARO 2004
- Cerca
de 10.000 pilotos del mundo entero
- 70.000
espectadores en tres días
- 2000
aviones de papel lanzados por los niños
- 3660
barras de pan
- 3600
litros de agua
- 1350
croissants
- 800
kg de polenta
- 1070
kg de salchichas de todo tipo
- 1900
kg de patatas fritas -contra 1600 kg el año pasado
- 800
kg de lasañas
- ¡Y
sin contar los restaurantes en el resto de la zona!
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