Cuando
estuvimos en la Costa Tropical probando el Parabuggy sólo
estaban los prototipos finales del Smart y el Raptor
TT, los cuales aún tenían detalles por pulir,
como los asientos y cinturones de seguridad, o algunos acabados.
Sin embargo, la geometría ya era la definitiva. El Parabuggy
va muy pegado al suelo para evitar vuelcos y se le puede acoplar
un paramotor cualquiera o pedirlo con éste incorporado en
la estructura. Está construido en acero inoxidable (25 y
35mm) con refuerzos especiales para el vuelo motorizado. Las bandas
del parapente se fijan a unas bandas de suspensión de cordura
que salen de la estructura del trike a la altura de las caderas
del piloto y pasan por las barras de protección a la altura
de la cabeza, con lo cual el anclaje no es totalmente alto (ni bajo),
un término medio. Sobre las barras superiores lleva los tira-bandas,
unos cordinos que se enganchan a las A con maillones para que sea
el propio trike el que haga el trabajo del inflado.
Presentación del Parabuggy Raptor RR en las
Candelas
Convertirse
a las ruedas con el Parabuggy
Mi
compañero Daniel afirma que existen dos tipos de pilotos
de paramotor: los que vuelan en trike y los que volarán…
Pertenezco al segundo grupo y, sinceramente, me encanta la libertad
y simpleza del vuelo en paramotor a pie, pero de tanto ver lo que
pueden hacer los paratrikes la verdad es que ya tenía curiosidad
por probarlo. Tras más de un año sin despegar los
pies del suelo, la oportunidad de probar un parabuggy no podía
ser más oportuna, sobre todo si –como afirmaba Antonio-
ni siquiera tendría que hacer el esfuerzo de tirar de las
bandas en el despegue.
Cuando
llegamos a la playa de Motril, Antonio me explicó cómo
manejar el parabuggy en tierra y me sugirió corretear un
poco con él para acostumbrarme a la velocidad además
de comprobar su estabilidad en los giros. Obediente, apreté
el acelerador y salí pitando por el camino. ¡Eeeeh,
esto va rápido, y no tiene frenos! Pero ciertamente no daba
señales de querer volcar ni siquiera al hacer trompos en
el suelo. La versión final del Parabuggy va con frenos de
fricción o de disco, que seguramente no están de más
para detenerte con comodidad al aterrizar o en caso de emergencia
si vas por tierra.
Probando
el Parabuggy con una cámara de video instalada frente al
piloto (no incluida)
Tras ese pequeño entrenamiento decidimos que haría
algunos inflados para familiarizarme con la técnica del despegue.
Según Antonio, que es instructor de vuelo hace muchos años,
la clave para un buen despegue en trike es colocar bien
la vela: “es un 80% de un despegue exitoso”
dice. Su truco consiste en colocarla bien perpendicular al viento
y doblar el borde de fuga hacia afuera (el intradós tocando
el suelo) de manera que al llegar el aire del motor a la vela ésta
no se infle desordenadamente. Para mi primer inflado, una vez que
la vela estaba preparada, di gas a tope pero cuando la vela llegó
arriba y empecé a carretear solté mucho el gas y la
vela se cayó hacia atrás. Apagué el motor tal
como haría en despegue a pie y la única diferencia
es que al tirar la vela de mi dirigí el parabuggy hacia ella
rodeándola hasta detenerme. Antonio parecía contento
de mi reacción a pesar de haber fallado la carrera así
que me dijo que al siguiente, si lo veía todo bien, despegara.
Usamos
una vela de iniciación Advance Alpha 4 (inflado a prueba
de bombas) un poco grande para mi peso pero que en este caso supondría
una ventaja para que todo fuera más suave. Preparamos la
vela, me concentré en acelerar sostenidamente sin aflojar
y mirar la vela para asegurarme que todo iba bien y en sólo
10 metros ya estaba elevándome del suelo con apenas un toque
de frenos. La sensación del despegue es
que todo ocurre más rápido que a
pie y no sientes la vela para nada, así que hay que mirar
y ponerse debajo de ella si es que no sube pareja.
Estar
en el aire fue como volver a casa tras un largo viaje, una sensación
de alegría pura mientras la playa se alejaba debajo de mí
y sobrevolaba el campo de golf mirando hacia la Sierra Nevada. Rápidamente
decidí probar lo que mejor sabe hacer un paratrike, es decir,
los rasantes. Perdí altura hasta llegar
a sólo unos metros de la playa y con el motor fui estabilizando
hasta ponerme a medio metro y decidirme a tocar con las ruedas.
Esto siempre me ha dado un poco de miedo en paramotor a pie por
la posibilidad de tropezarse y caer, una posibilidad que no existe
con las ruedas ¡y eso da confianza! Las ruedas tocaron y rodaron
un poco por la arena mientras le volvía a dar gas a tope
para elevarme. ¡Facilísimo! El Parabuggy tenía
empuje de sobra para mí y subía consistentemente sin
llegar nunca a apretar el acelerador al máximo, y la sensación
detrás de las barras era más como de ir en un ultraligero.
La vela, perezosa de tan grande, se sentía dura a los mandos
pero obedecía a los giros aunque lentamente. Este Parabuggy
me quedaba algo grande así que apenas llegaba a los frenos
y me costaba volver a agarrarlos si los soltaba.
Tras unos cuantos ‘touch-and-gos’ y rasantes aterricé
y Antonio me dejó el Parabuggy pequeño (Smart) y una
vela también más adecuada a mi talla, una Niviuk Koyot.
En este trike la sensación era un poco más cómoda
al no sobrarme tanto espacio dentro de la “nave”. El
despegue nuevamente fue facilísimo
(no tener que agarrar las bandas ayuda bastante) y ahora llegaba
mejor a los frenos así que podía girar mejor, con
la vela más ágil y de respuesta más directa.
El resto de la tarde lo pasé subiendo y bajando, disfrutando
el paisaje costero bajo un brillante sol otoñal, probando
rasantes, toques de rueda, touch-and-gos, despegues y aterrizajes.
Sin
duda pasarse al trike requiere una adaptación pero puede
ser realmente divertido y fácil, si no vuelcas y no tienes
que tirar con tus hombros de las bandas como con este invento. Para
alguien que tuvo que dejar de volar una larga temporada por tendinitis
en el hombro y que sufre al cargar los +26 kg de paramotor sobre
la espalda (¡casi la mitad de mi propio peso!) volar en un
paratrike de este tipo se convierte en una muy interesante
manera de volar mucho, mucho más. No estás
tan conectado con el aire y el paisaje como a pie, pero obviamente
tienes otras compensaciones.
Lo
que más me gustó: la facilidad del despegue
y lo divertido que es jugar cerca del suelo (o sobre él).
Lo
que podría mejorar: Cuando lo probé pensé
que el asiento debería ofrecer mayor protección (llevaba
un arnés de buggy de tracción) y efectivamente la
versión final del Parabuggy que vimos en Las Candelas viene
con un asiento de fibra que se ve muy bien así que sólo
mencionaría que, para mí, el tamaño es lo que
podría mejorar: quizás algo más pequeño
me haría sentir más cómoda y conectada al trike.
Claudia Riquelme
Nuestros
agradecimientos a Antonio Castro por su hospitalidad en Parapente
Tropical y por facilitarnos los Parabuggies para ralizar este
Test.
Test
realizado conjuntamente por Claudia Riquelme
y Daniel Crespo.
Si quieres saber más sobre nosotros y Ojovolador,
por favor visita SOBRE
NOSOTROS
Publicado:
19 de Febrero, 2009
*Test y artículo realizado por Ojovolador.com
Prohibida su reproducción total o parcial (texto o fotos)
por cualquier medio, salvo expresa autorización de Ojovolador.com
Parabuggy Smart
A
prueba de errores
El concepto básico de este paratrike es su bajo centro de
gravedad, que le otorga una gran estabilidad en el suelo para despegues
fáciles y seguros, además del tirabandas que permite
despegar sin necesidad de coger las “A”, para concentrarse
sólo en acelerar el motor y tocar los frenos. Las barras
de protección forman una especie de habitáculo que
protege al piloto en caso de vuelco, convirtiendo al Parabuggy en
un trike apto para el aprendizaje e iniciación.
Hay
3 versiones del Parabuggy que tienen ligeras diferencias: SMART 1 – más pequeño, la posición
del piloto es más vertical. RAPTOR
TT--- un poco más grande y más reclinado
para el piloto: “el todo terreno para todos los públicos”
según el fabricante. RAPTOR RR ---como el anterior pero con posición
“extra reclinada”. Según Parabuggy: “un
poco más racing, con puntos de anclaje más bajos y
más maniobrabilidad en vuelo”.
Pilotando
el Parabuggy
Debo decir que desde que comencé a volar en paramotor
en 1995 y en Paratrike en 2005 he sido un ferviente defensor
del anclaje bajo.
Algo obsecado en mi idea, en realidad no había tenido
muchas ocasiones de probar a fondo la maniobrabilidad de este
tipo de geometría, sin embargo, disfruté mucho
al probar el Parabuggy y eso me ha llevado a replantearme
esta cuestión.
Al margen de las ventajas que comenta mi compañera
Claudia: estabilidad en tierra y en vuelo, facilidad de inflado,
etc. -características que lo convierten en una excelente
opción para los mas novatos- tenía mis dudas
en lo concerniente al pilotaje puro y duro
así que me puse a ello.
Tras repantingarme en el asiento que, en el caso
del parabuggy Raptor, es bastante tumbado y comprobar que
efectivamente despega "solo", comencé a realizar
giros y rasantes. Suaves al principio y subiendo poco a poco
en intensidad, para al final intentar los movimientos típicos
de las pruebas de Slalom en competición, es decir giros
y cambios de sentido con velocidad cerca del suelo, procurando
no elevarme demasiado y "marcando" unos palos imaginarios.
La evidencia me constató que el pilotaje es
exclusivamente a los frenos, ya que poco se hace
con el cuerpo. No es ni mucho menos limitado, por el contrario,
el efecto del par motor queda prácticamente
anulado pudiendo efectuar los giros con igual intensidad
en ambos sentidos, algo que en los Paratrikes de anclaje bajo
(por lo menos en el mío) me obliga a compensar con
el peso de mi cuerpo.
Estas pruebas las realicé en una misma tarde con los
dos modelos de Parabuggy que tenía Antonio en ese momento,
el Smart y el Raptor TT, y con varios modelos de parapentes
de diferentes tallas y rangos de peso: Airwave Sport4, Advance
Alpha 4 y Niviuk Coyot.
En conclusión, el grado de maniobrabilidad puede llegar
a ser bastante extremo y el pilotaje resulta agradable, el
Parabuggy no oscila ni pendulea indeseadamente,
los puntos de anclaje bastante separados confieren estabilidad
de manera que el piloto puede centrarse en donde quiere que
vaya la vela sin la necesidad de hacer correcciones para compensar
"bamboleos" indeseados.
El Parabuggy me gustó, creo que esta filosofía
de paramotor tiene un prometedor futuro y se va a extender
entre los nuevos pilotos como una forma sencilla para volar.
Que tomen nota las escuelas de paramotor, ya que ésta
es sin duda una buena herramienta de enseñanza,
pero también los pilotos más veteranos, como
yo mismo, encontrarán esta aeronave como un
juguetito divertido.
Daniel
Crespo
Parabuggy
Ficha Técnica general
Chasis:
fabricado en acero inox pulido en diámetros 25 y
35mm desdoblado en doble cuna bajo el asiento y laterales
del piloto
Barras
protección bajo asiento
barras antivuelco 25mm
barra de potencia o anti-torsión del aro paramotor
( opcional )
Pipa
de dirección en 30mm con rodamientos
Horquilla
dirección montada sobre cojinetes alta velocidad
Freno
rueda delantera de fricción (Standard) o de disco
(opcional), ideal para las prácticas de iniciación
y muy conveniente en los despegues y aterrizajes con viento
para no rodar sobre la vela o los suspentes
Cinturón
seguridad 2 puntos anclaje (opcional XPERT con 4 puntos
anclaje).
Ruedas:
diámetro 40 cm, con dibujo lineal para fácil
deslizamiento y poco agarre, montadas sobre cojinetes alta
velocidad (alta durabilidad)
Tornillería:
acero 6 y 8 mm alta tenacidad con cierre rápido
Barras
laterales que protegen las caderas del piloto.
Bandas
suspensión: construidas en cordura van conectadas
al parapente y ancladas al fuselaje de acero a la altura
de las caderas del piloto, con una guía superior
a la altura de las barras de protección para estabilidad
lateral y de nivel.
Asiento-arnés:
Dispone de un cinturón de seguridad anclado al chasis
principal con cierre automático (sobradamente funcional
y seguro, según el fabricante). Pero se puede incorporar
un cinturón de 4 puntos XPERT, que además
sujeta los hombros para una seguridad extra.
Parabuggy
algunos detalles
El Parabuggy
desmontable puede incorporar cualquier paramotor del mercado con
sólo quitar la silla. El sistema es simple e ingenioso, y
permitea desmontar y montar el Paratrike rápidamente.
La solución
empleada para el reglaje de las bandas viene con un "preset"
de fábrica que posteriormente podremos ajustar con precisión
a nuestras necesidades.
La horquilla
de dirección cuenta con un freno mecánico, simple
pero efectivo. El freno de disco está disponible de forma
opcional.
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