| Reglajes
y posición
Cintas laterales, ajuste de hombros, inclinación
del asiento, todo es regulable en vuelo de manera sencilla,
con sólo tirar de los pares de cintas que lleva la
CX.
Las cintas laterales permiten regular la inclinación
del asiento para lograr la posición preferida, más
o menos tumbado, las piernas más arriba o más
abajo, ayudándose además con la abertura de
las cintas de los hombros. Las cintas se pueden ver y acceder
a ellas en vuelo fácilmente.
La fábrica además se ha asegurado
de mejorar los clips para evitar que se vayan soltando en
vuelo, y varias de las cintas incluyen también cierres
de velcro para una fijación segura del reglaje deseado.
(Las primeras unidades presentaron problemas que la fábrica
ha procurado solucionar, según nos explicó el
importador de la marca en España).
En
vuelo la silla resulta cómoda y al ser pequeña
y de anclaje bajo, el pilotaje corporal es también
muy directo, ya sea yendo tumbado o semi tumbado. La CX cuenta
además con sistema antibalanceo para evitar que los
movimientos de la vela se perciban demasiado acentuados en
la silla. De hecho, en turbulencia la silla reparte el movimiento
para que no sea muy brusco y permitirle al piloto compensar
con comodidad.
Paracaídas
El
contenedor va ubicado debajo del asiento con salida lateral.
Hay que tener especial atención al colocar el paracaídas,
asegurándose de que su empaque interior es compatible
con la silla, ya que el contenedor puede resultar estrecho
para algunos paquetes o no salir rápido si la cinta
de extracción está unida al centro del paquete
y no a uno de sus lados.
En
nuestro caso, el contenedor interno que teníamos no
era compatible, con lo cual el paquete no salía al
tirar del asa. El problema quedó solucionado con sólo
cambiar el contenedor por uno que llevaba la cinta de extracción
cosida al costado y de un material que se deslizaba fácilmente.
En sus recomendaciones de seguridad, la DHV advierte que todos
debemos comprobar que nuestros paracaídas sean compatibles
con las sillas que volamos, haciendo la prueba de extraerlo
en tierra antes de volar por primera vez con una silla nueva.
El
asa se ubica en el lado derecho inferior de la silla, fijada
con velcro, y la parte adherente de la silla permite ubicar
el asa al alcance de la mano del piloto.
En
uso
Fácil
de ponerse y cerrarla, en pocos segundos estaremos listos
para volar. Pese a su tamaño la CX no es una silla
ultraligera, especialmente si llevamos el lastre lleno (6
litros) aunque por la posición –integrado bajo
el asiento y camuflado bajo una pieza de tela rígida
para ofrecer mínima resistencia y proteger la bolsa
de agua- resulta bastante cómodo y maniobrable.
En tierra, el inflado y control de campana resulta sencillo
ayudándose con el movimiento del cuerpo. Una vez en
el aire estamos sentados sin esfuerzo utilizando el estribo
y rápidamente nos sentimos “en casa” con
ella, pues ofrece un buen feedback del aire y la vela, y el
pilotaje resulta cómodo, sencillo y muy directo.
El acelerador es un sistema con dos poleas para evitar el
desplazamiento del centro de gravedad, fácil de utilizar
y eficiente. El vuelo acelerado resulta más cómodo
si nos tumbamos, aprovechando así de ejercer la menor
resistencia parásita posible y, seguramente, ganando
alguna décima de punto en la fineza.
En vuelo térmico, el ABS reparte los movimientos de
la vela en la silla, con lo cual la sensación es compacta,
menos acentuada en los lados pero permitiendo percibir perfectamente
cuál de ellos ha entrado mejor en la térmica.
En una plegada asimétrica nos demostró que con
un movimiento de caderas es posible compensar rápidamente
el giro, sin ninguna tendencia a dejar al piloto “descolgado”.
Tras
una breve adaptación a las sensaciones de la CX sin
duda volaremos cómodos en cross country y vuelos largos.

Paco
Villar en la version carenada de la CX, la CX pro.
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