LAS OREJAS, ¿PELIGROSAS?
Es, aparentemente, una maniobra básica y más bien discreta, pero de pronto se ha visto en el ojo del huracán parapentístico internacional. Todo comenzó en un foro de parapente de internet, en Estados Unidos, hace unos meses: alguien reportó un accidente mortal de un piloto tras abrir unas orejas cerca del suelo, y pronto se desató una polémica en diversos foros de todo el mundo, a pesar de que nunca llegó a probarse que ese accidente hubiera ocurrido de verdad. Aparentemente, se trató de un mensaje falso que, sin embargo, generó una interesante discusión acerca de esta maniobra y la mejor manera de ejecutarla con seguridad.
De ella hemos rescatado algunos puntos que nos parecen interesantes de analizar.
¿Cuál es la mejor forma de reabrir las orejas? ¿A qué altura se debe hacer? ¿Es la maniobra correcta para aterrizar en campos pequeños? ¿Hay que replantear las homologaciones?
Ante estas cuestiones, hemos navegado por varios de los foros más activos y discutidores del www, recopilando y traduciendo cuanto hizo falta para cotejarlo con nuestra propia experiencia de vuelo, para así comprender mejor esta maniobra y sus peligros.
¿En qué consisten? Tendríamos que comenzar diciendo que las orejas son una maniobra de descenso rápido en parapente, en la cual se tira de los cordinos externos de ambas bandas A, para doblar las dos puntas del parapente hacia abajo. Así, se saca al parapente de su configuración normal de vuelo y aumenta la tasa de caída, ya que disminuye su envergadura y la superficie volable, aunque también disminuye su velocidad respecto al aire (en parte, debido a la resistencia que ejercen las puntas plegadas). Es una maniobra que se usa especialmente para mantenerse bajo una nube sin entrar en ella, pero manteniendo un cierto planeo, o cuando se quiere bajar rápido hasta cierta altura. La popularidad de las orejas se debe a que es una maniobra sencilla de hacer y que, aparentemente, conlleva pocos riesgos. Sin embargo, hay que recordar que un parapente con orejas ya no está volando como está diseñado para hacerlo y, por tanto, en determinadas situaciones se podría comportar de manera inesperada. Uno de los mayores riesgos que implican las orejas es que al disminuir la velocidad de planeo colocan al parapente más cerca de su velocidad de pérdida. La velocidad mínima a la que el parapente vuela varía de uno a otro y depende del trimado de fábrica y la carga alar que lleve. Si alguna circunstancia adicional a las orejas, como frenar la vela, una sorpresiva disminución del viento, turbulencias, etc., hace que disminuya la velocidad de nuestro parapente respecto a la masa de aire, tendremos una pérdida casi segura.
"Orejitas y orejones" Debemos diferenciar entre las orejitas y los orejones. Las primeras son las que obtenemos cuando tiramos de un solo cordino por lado; éstas generalmente abren solas en la mayoría de los parapentes e incluso en muchos es necesario sujetar los cordinos o líneas para que no reabran inmediatamente. Las orejitas apenas aumentan la tasa de caída y disminuyen la velocidad.
Orejones La mayoría de velas actuales tienen 3 líneas por cada banda "A", de forma que al meter dos líneas por cada lado el piloto estará colgando literalmente del centro de la vela, con escasos 4 cajones abiertos. Los orejones aumentan considerablemente la tasa de caída, disminuyen la velocidad y te acercan peligrosamente la velocidad de pérdida, la principal causa de incidencias. Por eso se recomienda usar Orejones con acelerador.
Todo piloto debe llegar a ejecutar correctamente las orejas pues es una maniobra básica que puede aportar seguridad y comodidad al pilotaje, pero hay algunas otras cosas que debemos tener especialmente en cuenta antes de usarla indiscriminadamente.
Sensibilidad y progresión en el pilotaje. Los cambios en las características de vuelo de la vela son bastante notorios al meter "orejones" pero pueden ser casi imperceptibles con orejas más pequeñas y para pilotos con menos experiencia. Por eso es muy recomendable practicar e ir reconociendo las propias características de la vela que volamos. ¿Cómo disminuye su velocidad respecto al vuelo normal? ¿Reabre sin necesidad de usar los frenos? ¿Cuánto hay que bombear? Etc. Actuar con suavidad, evitar dar tirones fuertes de los cordinos y de los frenos, hacerlo todo gradualmente y progresar paso a paso, son aspectos esenciales para la seguridad.
¿Errores? El primer error más común es tirar los cordinos A de ambos lados al mismo tiempo con demasiada energía... y provocar una plegada frontal. Éstas suelen abrir rápido, con un tirón de frenos, pero no es algo que uno desee inducir "por gusto". Hay quienes recomiendan meter un lado primero y luego el otro, para evitar el riesgo de frontales. Hay que tirar de los cordinos de manera sólida pero sin exagerar la fuerza. La apertura de las orejas es otro aspecto a tener muy en cuenta. Los bombeos en los frenos deben hacer que el aire vuelva a entrar en los cajones de la parte plegada para que se reinfle, pero sin olvidar que estamos volando a una velocidad inferior a la normal, por lo cual no se puede hacer un bombeo que frene aún más el parapente. Según las condiciones (si hay bastante viento en cara, gradientes, turbulencias, etc.) se puede optar por bombear un lado primero y otro después, y hacer bombeos rápidos dejando que el ala recupere por sí sola antes de bombear el lado contrario. Los pilotos más novatos deberían practicar esto con frecuencia para ir ganando progresivamente la suavidad necesaria. Por otra parte, a medida que los parapentes evolucionan se van haciendo más fáciles y accesibles, hoy en día cualquiera puede volar, y eso da una falsa sensación de seguridad a los pilotos, de que por llevar una vela "tranquila", ella les perdonará todo. De ahí que uno de los errores más reiterado por pilotos medios sea el sobrepilotaje, o abusar de los frenos. Una apertura brusca de orejas, es decir, cargar el freno más de la cuenta (en tiempo e intensidad) puede provocar dejar al parapente en pérdida, especialmente si tenemos una situación de turbulencia y gradiente fuerte. Llegar con orejas hasta pocos metros del suelo es posible, cuando se dan las condiciones para ello: viento laminar, zona de poca gradiente o diferencia de viento a distintas altura, sin posibilidades de turbulencias y un piloto que conozca el comportamiento de su vela y que tenga experiencia suficiente. Lo más recomendable es abrir las orejas con altura suficiente para recuperar posibles incidencias (sobre 60m) y hacer bombeos cortos. Otra forma de reabrir las orejas es haciendo sucesivos cambios de peso de un lado al otro, con lo cual la vela abrirá tranquilamente sin necesidad de usar el freno, pero para esto hay que controlar el pilotaje activo, con el cuerpo, y llevar un arnés adecuado que no limite el uso de nuestro propio peso.
Lo que está bien, bien hecho está. Al parecer últimamente está de moda hacer orejas para aterrizar en un sitio pequeño, algo con lo cual experimentan tranquilamente algunos pilotos noveles, ¡cuando lo propio es realizar buenas aproximaciones! Esto sólo se consigue tras haber realizado infinidad de vuelos de "pa'bajo". La progresión correcta es aprender primero a aproximar bien, haciendo S u 8s e incluso pequeños wingovers, antes de intentar llegar al suelo con orejas. En el vuelo con orejas el piloto no puede usar los frenos, por lo cual tiene menos control sobre la dirección del parapente, a menos que usemos correctamente el pilotaje con el peso de nuestro cuerpo - algo que los pilotos novatos deberían practicar bastante. Cerca del suelo, además, hay algunos riesgos a tener en cuenta.
Cerca del suelo ¡No, por favor! Meter orejas cerca del suelo sólo se hace en situaciones muy calculadas de emergencia. El cambio de incidencia en la vela cuando metemos orejas es especialmente crítico cerca del suelo por dos razones: 1. Es entonces cuando puedes encontrar más turbulencia o verte afectado por el gradiente (que haya menos viento abajo), lo cual te pone más cerca del riesgo de entrar en pérdida sin hacer nada, o de que al intentar reabrir la vela provoques una situación de emergencia.
2. Al estar a baja altura tienes poco tiempo de reacción para recuperar la vela, en caso de incidencias. Mientras no tengamos experiencia para recuperar una incidencia rápidamente y con seguridad es una doble imprudencia hacer orejas cerca del suelo.
¿Cuál es la altura mínima para aprender a hacer orejas? Para ésta y otras maniobras básicas de seguridad, como las plegadas y las bandas "B", lo recomendable es hacerlo tutelado y con una altura mínima de seguridad entre 200 y 300 m sobre el suelo y alejado de la ladera. Al principio estas sencillas maniobras producen nerviosismo en el piloto, lo que puede llevarle a cometer errores, especialmente sobre-control y sus consecuencias, como las plegadas. En estas circunstancias, un parapente homologado DHV 1 ó 1-2 puede realizar un giro de entre 180º a 360º y recuperará incluso sin intervención del piloto pero, eso sí, "comiéndose" unos cuantos metros de altura. Es evidente que un error como el citado con escasos 30m sobre el suelo podría llegar a acabar mal.
¿Y los orejones? Una vez que has ganado suficiente experiencia (y esto se traduce en muchas horas de vuelo e infinidad de orejitas y otras maniobras básicas), intentaremos los orejones, siempre con mucha altura las primeras veces y teniendo especial atención con la degradación de la velocidad pues además de aumentar considerablemente la tasa de caída, como ya dijimos, esta maniobra nos acerca peligrosamente a la pérdida y un cambio brusco del viento nos puede jugar una mala pasada. Es por ello que es recomendable utilizar el acelerador. Una vez que hayamos metido los orejones podemos pisar el acelerador lo cual nos aleja de la perdida. Una vez más, velocidad se traduce en seguridad. En vuelo de XC y en competición es habitual e incluso necesario dominar la técnica de los orejones. Bajo la nube suele haber turbulencia y mucha ascendencia. Ello complica mucho el avanzar rápidamente pues necesitas ir frenando todo el rato. En estas condiciones es posible navegar debajo de las calles de nubes "regulando" la ascendencia y avanzando a todo trapo por debajo, con unos grandes orejones y pisando el pedal a todo tren. Desde luego esta técnica corresponde a pilotos muy experimentados.
Recomendaciones básicas con las orejas:
-No hacer orejas cerca del suelo. -Reabrirlas gradualmente, sin brusquedad. -Las orejas se pilotan con el cuerpo -Los orejones son más seguros si empleas el acelerador (primero mete las orejas y después acelera, desacelera para sacarlas). -Practica el pilotaje con el cuerpo. Esto sirve también para sacar las orejas sin necesidad de usar los frenos, cargando el peso hacia un lado y hacia el otro sucesivamente (puede ser un poco más lento que bombear), o para mantener la trayectoria cuando estés bombeando un lado para reabrirlo (te cargas al contrario y ayudas al proceso).
Situaciones de emergencia En ocasiones te puedes ver en la necesidad de aterrizar de urgencia y en estos casos es mejor hacer que las orejas se reabran al momento de hacer el flair del aterrizaje. También en situaciones de mucho viento y turbulencias, llevar la vela con orejones confiere cierta estabilidad y es difícil que pliegue (¡ya va toda plegada!). En estas circunstancias puedes llegar hasta el suelo con los orejones pues la velocidad vertical no es muy elevada.
Respuestas posibles. A modo de resumen, podemos ahora intentar responder a las preguntas más debatidas en los foros:
¿Cuál es la mejor forma de reabrir las orejas? Bombear un lado primero y el otro después reduce el riesgo de la pérdida, pero hay que cuidar que la vela recupere su velocidad normal antes de bombear el otro lado.
¿Cuál es la altura recomendable para abrirlas? Un buen margen de seguridad serían unos 60m sobre el suelo. A menor altura es mejor llegar con orejas metidas hasta el momento del frenado final para aterrizar.
¿Es la maniobra correcta para aterrizar en campos pequeños? Habiendo otras maniobras más sencillas y menos arriesgadas para aproximar (8s, wingovers), las orejas no son la más adecuada para el aterrizaje, ya que no permiten mucha maniobrabilidad y tenemos un alto riesgo de entrar en configuraciones indeseadas de vuelo (pérdida, negativo) cuando intentemos reabrirlas a pocos metros del suelo. Si no queda más remedio, mejor llegar con las orejas hasta el suelo.
¿Hay que replantear las homologaciones? Más que eso, hay que replantear la forma de instruir a los nuevos pilotos. La homologación es una guía, un indicador sobre el nivel de pilotaje requerido, pero no nos asegura que no ocurrirá "nada" si cometemos errores. El parapente es un deporte con riesgos y es deber de los pilotos hacer que sea más seguro.
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