El vuelo en térmica es una de las aspiraciones de cualquier piloto.
Gracias a esa térmica podremos, literalmente, ampliar nuestros horizontes
y empezar a descubrir las verdaderas virtudes del vuelo libre.
A algunos pilotos les inquieta la turbulencia asociada a este tipo de vuelo
activo, pero lo cierto es que para disfrutar de este goloso placer hay que
estar dispuesto a afrontar el coste, que por cierto tampoco es tanto. El vuelo
térmico implica inestabilidad y movimientos continuos de aire, y es
gracias a esos movimientos de aire que podemos subir así que tenemos
que aprender a afrontarlos y pilotarlos con provecho y diversión.
Posición de vuelo.
Hay que estar cómodo en la silla. A mí me gusta estar levemente
inclinado hacia atrás, con los antebrazos apoyados en las bandas, las
piernas juntas en estado lo más relajado posible. En ocasiones, apoyo
los pies en el pedal de acelerador.
Los cruzados en general son elementos de “antipilotaje” y usualmente
no recomiendo su uso, incluido en el vuelo térmico, pues resta sensibilidad
al pilotaje. No obstante, es un elemento de seguridad activo y a algunos pilotos
les viene bien.
Imaginación
Una vez que tengamos localizado el foco térmico (o nos imaginemos donde
está) nos dirigiremos hacia el centro de donde “pensamos”
que está la térmica. Cuando entremos al área de influencia
podemos frenar un poco para amortiguar la turbulencia.
Normalmente, sentiremos como uno de los planos tira más. Entonces,
lo que yo suelo hacer es abrir el giro un poco hacia el lado contrario, digamos
un par de segundos, y luego cambio el giro hacia el otro lado, al principio
comienzo un primer 360 amplio que voy cerrando paulatinamente a medida que
defino el núcleo o núcleos de la ascendencia.
En ocasiones es posible conseguir un buen núcleo en un par de giros
pero lo normal es que sean necesario algunos intentos y unas cuantas inversiones
de giro hasta conseguir el bueno. Por eso es importante la paciencia.
Cuando pierdas el núcleo repite la operación, abre el giro y
comienza a cerrarlo nuevamente.
El giro
Para trazar buenos giros lo primero es anticiparte recorriendo con la mirada
la trayectoria del giro. Luego debemos implicar el cuerpo en el pilotaje,
para ello podemos ayudarnos cargando el peso e incluso pasando una pierna
sobre la otra. En general, se utiliza el freno interior para afinar el giro
–cerrando o abriendo más- y el externo para compensar las pequeñas
pérdidas de presión. Es fácil comprobar cómo el
freno externo debe ir continuamente funcionando como un amortiguador, compensando
los pequeños cambios. Esta operación debe convertirse en automática
e inconsciente.
Normalmente no es necesario inclinar mas de 30º salvo que sea un núcleo
muy estrecho y turbulento.
Lo ideal es encontrar el compromiso entre el tamaño y fuerza de la
ascendencia y la tasa de caída según lo inclinados que estemos.
Turbulencia
A mayor turbulencia, ascendencias más fuertes y como lo que queremos
son mejores ascendencias, tendremos que habituarnos a ellas y aprender el
hábito de compensar correcta y continuamente la turbulencia.
En las inmediaciones de la térmica y su área de influencia suele
haber movimientos de aire, en algunos caso tan fuertes que nos puede llegar
a plegar la vela. Por ello debemos “ampliar” la técnica
de compensar la presión, aplicando freno en el lado que pierda presión
hasta el punto en que notemos que la recuperamos, y entonces la mano prácticamente
subirá sola al recuperar la presión correcta. En ocasiones es
necesario bajar el freno hasta el fondo. También es posible que abruptamente
perdamos presión en el lado interno, es cuestión de estar atentos.
Esto puede estar sucediendo continuamente durante una térmica movidita
por lo que debemos habituarnos y convertirlo en un acto reflejo y aceptado
Fuerte pero con manos de seda
Hay momentos concretos en los cuales debemos mandar enérgicamente,
pero la característica de un buen piloto es la suavidad y progresión
en sus comandos y esto es aplicable incluso cuando haya que mandar con fuerza.
El parapente hay que sentirlo como una extensión del propio piloto
y actuar con suavidad, interactuando con la vela y sintiendo los matices que
le transmite para actuar en consecuencia.
Girando con viento.
Otro factor a tener en cuenta es la deriva ocasionado por el viento. Por poco
viento que haya, siempre deformará la térmica con su fuerza.
Esto no es algo matemático, en ocasiones una térmica llega a
ser tan fuerte que sube derecha hacia arriba venciendo la influencia del viento.
Pero lo normal es que se incline y que nosotros tengamos en cuenta esta inclinación
a medida que subamos para no perdemos el núcleo.
Recomendaciones
- Utiliza mucho el cuerpo durante el pilotaje. Reserva los frenos para las
correcciones.
- Si realmente quieres coger nivel en el pilotaje de las térmicas,
prueba volar las térmicas de las mañanas e intenta aprovechar
las primeras ascendencias que son mucho más difíciles.
-Cuando vueles cerca del suelo, nunca abandones un 0 –por muy poco que
te parezca. Normalmente, si aguantas lo suficiente, se desprenderá
otra térmica.
- Siempre es mejor volar un poco rápido, con una reserva de velocidad
que podrás utilizar para una corrección que requiera agilidad.
- Para iniciarte al vuelo térmico utiliza un parapente que teresulte
fácil y que absorba bien la turbulencia.
- Asesórate y empieza en un lugar que se caracterice por la suavidad
y no por la fuerza de sus térmicas.
- Aprovecha las horas suaves, Entre las 12:30 y las 4 suele estar muy fuerte,
más temprano y más tarde, mejor. A medida que empieces a dominar
la técnica ya podrás ampliar el horario
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