Otro camino
La primera impresión que da el Brontes es de sobriedad, incluso de cierta austeridad. Nos encontramos ante un fabricante prácticamente desconocido para la mayoría de nosotros, y vemos que sus soluciones son sencillas pero efectivas. La fabricación es competente y los acabados están bien aunque sin lujos, acomodándose en un segmento del mercado muy competitivo, sobretodo a nivel de precio.
El diseño del intradós francamente apunta hacia una estética propia, que resulta atractiva y personal. Este es un parapente que no se confundirá con ningún otro y eso es válido incluso para su pilotaje, de mandos dóciles y amortiguados. Especialmente en turbulencia, las reacciones son absorbidas por todo el conjunto de la vela.

Soluciones de todo tipo
La planta es elíptica, tiene el borde de fuga recto y las puntas de ala finalizan en pequeños estabilos. Con un total de 116 puntos de anclaje, la vela consigue un perfil limpio y una presión suave pero regular a través de toda la envergadura del ala. Los cajones van suspentados cada tres, salvo la línea de freno que lo hace cada dos cajones.
Hay un detalle característico de la Brontes: 4 anillas ubicadas en cada extremo de ala forman parte de un sistema sencillo pero efectivo, con el cual al accionar un poco de comando lo primero que frena es la punta de ala y de esa forma se consigue un giro bastante plano, con apenas 20 cm. de recorrido de freno.

Suave y dura
El despegue es muy fácil, la vela responde suave y regularmente a la acción del piloto sobre las bandas y apenas es necesario sujetarla cuando está sobre la cabeza. En este sentido, la vela acompaña para despegar en lugares pequeños y para pilotos cuya técnica no está muy desarrollada (en despegue tiene nivel DHV 1-2). Ya con la vela sobre la cabeza, la sustentación llega con suavidad; en ocasiones apenas notaremos la presión interna pues en el primer tercio de freno requiere muy poco esfuerzo, lo cual exige una pequeña adaptación si provienes de una vela con mandos más físicos.
En un giro suave y plano apenas necesitamos aplicar 3 kilos en el lado interno, y 1 ó 2 kilos sobre el externo. Para el vuelo térmico, con giros más estrechos necesitamos más recorrido y se duplica el esfuerzo. A partir de entonces y si queremos volar muy lento, comprobamos cómo el esfuerzo al freno aumenta de forma brusca, siendo necesarios casi 11 kg. para llevar la vela a su velocidad mínima (24 km/h). Es difícil meter una pérdida por accidente y cuando ésta llega, avisa claramente. Es muy fácil de estabilizar y la abatida es fácilmente compensable.

Seguridad y pilotaje
La turbulencia es absorbida por todo el conjunto del ala, que transmite una sensación de elasticidad. Una vez que te has habituado a ello resulta cómoda de llevar y requiere poco esfuerzo por parte del piloto. La vela no es técnica en cuanto al pilotaje y, asimismo, sus reacciones ante las plegadas no resultaron violentas. Simulando una plegada fuerte la vela tiende a abrir en algo más de un giro y por sí sola, mientras que con apenas un gesto de corrección abre inmediatamente.
El parapente está contenido en sus ejes y no abate con brusquedad ni tiene tendencia a quedarse atrás. En cuanto al pilotaje dinámico, esta vela va mejor girando plano y suave que buscando inclinaciones y giros radicales. La Brontes permite hacer espirales con una fuerte tasa de caída (hasta -16) y recupera espontáneamente. Los wingovers salen un tanto blandos y cuesta redondear el giro en la parte alta de la trayectoria, lo que induce al piloto a obligar un poco con el freno.

Prestaciones
Este Trueno Checo no es una vela de carreras, sin embargo, provee a su piloto de un rango de velocidades amplio y muy utilizable en la práctica. En cuanto a la velocidad máxima, conseguimos medir 53 km/h en nuestro Skywatch. A esa velocidad el planeo se ve bastante degradado, por lo cual sólo es aconsejable con mucho viento de cara. A medio pedal, sin embargo, comprobamos como avanza “tronando” y merendándose la turbulencia, a velocidades de entre 45 y 48 km/h.
La mejor fineza está a manos libres (37km/h) y es cercana a los 8,2 puntos. Para obtener la mejor tasa de caída hay que frenar un tanto hasta llegar a los 30 km/h donde pudimos medir -1,1 m/seg.

¿Para Quién?
El Brontes es un parapente fácil, que además se revela perfomante. Tiene unas cualidades de pilotaje que lo hacen apto para pilotos intermedios que gusten de una vela amortiguada y de mando suave. La vela tiene una buena relación calidad-precio y es una opción válida para pilotos que no quieran estrujarse el bolsillo para hacerse con un parapente modelo 2002. Son sólo tres tallas, pero éstas abarcan desde los 65 hasta los 130 kg. de carga total en vuelo.

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Características y ficha técnica
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TEST Brontes DHV 2 / Sky Paragliders
Piloto: Daniel Crespo Valdéz
Publicado en revista Parapente Vuelo Libre nº 47