Pilotaje Sport
Tras realizar multitud de inflados en diversas condiciones, comprobamos que la Sport no se queda en un lugar intermedio en el inflado. ¡Está abajo o está arriba! Esta cualidad se agradece con viento suave, pero cuando las rachas son más fuertes (25 km/h) hay que anticiparse bastante para que la vela no se adelante. Apenas pide un gesto sobre las bandas tirando del borde de ataque, pese a tener unos cuantos cajones cerrados, y sube disparada hasta la vertical. Lo hace centrada y no exige más ajuste que frenarla a tiempo para que no adelante.
La sustentación se transmite bien a las bandas, lo que permite sentir toda la envergadura y los cambios de presión de un plano u otro. Una estética planta, para su "deportivo" pero sobrio diseño de franjas. Brinda solidez en el conjunto vela-piloto. En el aire, parece encajarse en unos imaginarios rieles… y se deja llevar bien por donde uno quiera, sin pereza en el mando.
El recorrido de frenos es cómodo y casi todo el rango, perfectamente utilizable sin sorpresas. Para girar basta con 20 a 40 cm. de recorrido (3 a 5 kg de esfuerzo), muy gradual y progresivo tanto en la respuesta del mando como en su resistencia, la cual aumenta hasta cerca de 10 Kg antes de llegar a la pérdida (23 km/h).
Para hacer un buen giro hay que utilizar el cuerpo con un poco de freno. Una vez dentro de un giro estable, mantenerlo es muy fácil y requiere pocas correcciones; si queremos acelerarlo para provocar una espiral centrifugada se debe aumentar nuevamente el esfuerzo al freno y luego, al ganar más velocidad e inclinación, es posible bajar muy rápido y mantener la barrena estabilizada (-8 m/s), utilizando sólo el peso cuerpo, de no hacerlo la vela tiende a abrir el giro por sí sola.
En la salida brusca, la vela hace una buena trepada que es fácil de sujetar al final, pero es todavía más fácil si descomponemos la energía suavemente dando un par de giros.
La Sport se inclina con soltura y si lleva velocidad, aún mejor. Aunque esta vela no sea netamente acrobática, tiene unas cualidades en la inversión de giro y en el control con el cuerpo sobre el pilotaje, que cubrirán las expectativas de una gran mayoría de pilotos.
Haciendo delfines notamos un comportamiento homogéneo sin tendencias bruscas y poco aumento de la amplitud (a menos que insistamos con el freno para llevarla a la pérdida dinámica). Se puede volar sin problemas cerca de la velocidad mínima y explotar un inusual rango de 26 km/h entre la velocidad mínima y los 51 km/h que registramos como velocidad máxima. A manos libres va a 37 km/h. A medio acelerador transmite total solidez y casi podríamos volar de esta manera todo el tiempo de no ser por lo incómodo de su duro y corto recorrido de apenas 15 cm. Con el acelerador al 100% la vela no tiembla e incluso da la impresión de que va inflada a mucha presión.
Seguridad Puede ser válida para pilotos debutantes que sólo se dediquen (por ahora) a hacer descensos, aunque es un desperdicio pues con la Sport nos hallamos ante un muy seguro y polivalente modelo DHV 1-2, con cualidades para rascar ladera con precisión, aprovechar hasta "ceritos" y -cómo no- subir "a cañón" girando un +7. Sus 8 puntos de fineza y el amplio rango de velocidades ratifican este uso. Al parecer, su diseñador, Bruce Goldsmith, se ha preocupado en justificar el nombre de la vela.
El giro en térmica es eficiente y resulta fácil centrar los núcleos. Cuando entramos en la térmica o se sale un plano de ella, notamos claramente en la silla los cambios de presión, pero raramente habrá una plegada y mucho menos si se compensan estos movimientos.
La vela no sacrifica sensaciones en pos de la seguridad, porque han conseguido un parapente dinámico con cualidades que le hacen apto para los debutantes. El mando es sensible a un pilotaje agresivo y lo suficientemente amortiguado y progresivo para pilotos recién salidos de escuela que no se atreven a abusar del freno. Hay que subrayar, eso sí, que en vuelo térmico y en turbulencia el piloto deberá compensar y participar activamente en el pilotaje. No le gusta el sobrecontrol brusco de los frenos y prefiere pilotos finos y precisos con los mandos.
No hubo ninguna plegada fortuita durante los vuelos de esta prueba, así que provocamos unas cuantas tirando bruscamente las bandas A. Sin sobresaltos, la Sport se comportó tal cual expresa su certificación: se inclinó un poco, inició un giro y recuperó gradualmente antes de completar un 360º.
Paramotor Aunque con un importante sobrepeso de más de 20 Kg sobre el máximo recomendado en la ficha técnica (debido al motor), la vela se comportó manteniendo bien sus características de estabilidad y mando. Los despegues sin contratiempos: la vela sube rápido y centrada en todos los casos. Podemos decir que la vela se adapta bien a su uso con el motor y que la curva polar se desplaza, obviamente, debido al incremento de peso. Es posible conseguir una buena velocidad de crucero pisando con confianza el pedal del acelerador.
El aterrizaje a motor parado fue exactamente igual que en vuelo libre: la vela redondeó bien al final (a pesar de la sobrecarga), aterrizando suavemente incluso con poco viento.

TEST
Sport / Airwave
Piloto: Daniel Crespo Valdéz
Publicado en revista Parapente Vuelo Libre