Test de pilotaje.
El inflado es progresivo como lo es, en general, todo el pilotaje de esta vela. El recorrido de frenos se muestra gradual y efectivo, con un punto duro sólo al final; la vela entrega enseguida una buena presión y desde abajo la impresión de solidez es reconfortante. No tiene vaivenes ni se desinfla. Sin viento infla enseguida (tiene unas generosas bocas de cajón) y sube simétrica con gran facilidad. Con viento más fuerte sus reacciones continúan siendo dóciles y resulta intuitiva de controlar aunque no se tenga demasiada experiencia. La sustentación (presión) parece muy regular y la Vibe planea firme incluso en aire turbulento.

Pilotaje y seguridad
El gran desafió de la cada vez más popular categoría DHV 1-2 son las diferencias de pilotaje y comodidad de vuelo. En ese aspecto la Vibe está muy conseguida, tiene un frenado gradual y la vela responde con agilidad. Para un vuelo normal (girando suavemente) apenas hay que esforzarse, un par de kilos de presión al freno y rondaremos la mejor tasa de caída. Para girar térmica basta con usar el cuerpo y 4 Kg de freno del lado interno, el exterior prácticamente no necesita presión extra. Así se sube bien en térmica y con la suficiente reserva de velocidad.
La pérdida está a más de 60 cm. de freno, la última parte del recorrido requiere 8 Kg. de freno, entonces la presión baja y se nota claramente cómo deja de volar a 22 km/h.
Las orejas entran bien y abren solas, y se pilotan cómodamente con el cuerpo. Al inducir plegadas asimétricas (sin compensar) la vela se inclina iniciando un giro y recupera en menos de un 360°, la sensación no es nada alarmante.
EL pilotaje dinámico es marcadamente divertido, por la forma como restituye la energía en los giros y la naturalidad en los cambios de sentido. Permite hacer buenos “wingovers”, giros asimétricos y 360º. A la salida de estas maniobras la vela se muestra bien amortiguada en cabeceo.

Vuelo Térmico

Resulta muy agradable para girar térmicas. El giro no tiene mañas y devuelve una respuesta progresiva y directa al freno. Esta agilidad, la gran presión de la vela y la estabilidad propia de su linaje 1-2 hace que enroscar los núcleos sea fácil incluso para los debutantes. Hasta su límite de 50 Km/h es utilizable (cuando no importa el planeo) y en las transiciones navega con solidez a medio pedal, viéndose poco afectada por la turbulencia.

Sencillez y eficacia.
El suspentaje, de una simplicidad indudable, incorpora una novedad estrenada en este modelo denominada anclajes “B2” y desarrollada por Rob Witthal. Cada una de las 4 líneas que salen de cada banda (5 en la B) tiene sólo dos cascadas que se descomponen muy arriba, a escasos 60 cm. de la vela, en una pirámide de 6 líneas (3 en las A). Este sistema está pensado para reducir el riesgo de corbatas, pero además han conseguido definir los perfiles usando 3 bandas y una reducción importante del suspentaje total que seguramente repercute un poco en las prestaciones. La vela cuenta con 44 cajones abiertos y apenas 3 cerrados en cada estabilo, se alternan costillas diagonales con rectas, el perfil es bastante espeso y el resultado final es una vela impecable, sin arrugas ni fruncidos.
A manos libres da 37 km/h para un encomiable planeo de 8,2 cifra que coloca a la Vibe en el pelotón de cabeza de las velas de iniciación o intermedias fáciles.
El acelerador es un poco largo y necesitaremos el doble pedal para acceder a todo el recorrido: con medio pedal se alcanzan 45 Km/h y a fondo, 50 Km/h.

Un detalle de peso
6 tallas, desde 55 hasta 135 kgs., todas homologadas DHV 1-2, demuestran el enorme interés de Ozone en esta categoría. Con la Vibe es posible elegir una talla que realmente se adapte al peso y preferencia de carga del piloto.

Paramotor:
Infla bien, no abate casi y tiene agilidad. El inflado en llano resultó súper fácil (con y sin dar gas) la vela se centra bien y mantiene la presión, con apenas un toque de freno y, gracias a la buena tasa de caída, el despegue es rápido y limpio. El rango de velocidad es muy aprovechable por la estabilidad de la vela. La Vibe es muy apta para el paramotor.

¿Y para quién más?
Cumple a la perfección las exigencias de seguridad de su homologación, pero además, por su excelente rendimiento y su pilotaje divertido, es una opción muy válida para pilotos con más experiencia que quieran volar con mucha seguridad sin renunciar a la manejabilidad. La Vibe tiene un pilotaje tan sencillo que es muy accesible como primera vela. No obstante, transmite los movimientos del aire (vamos, que se mueve), por lo que algunos pilotos con dificultad en su primera fase de aprendizaje quizás se sientan mejor en una vela todavía más amortiguada aunque sea menos manejable.

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Características y ficha técnica
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TEST VIBE de OZONE
Piloto: Daniel Crespo Valdéz
Publicado en revista Parapente Vuelo Libre nº 46