La Cayenne, a diferencia de su rival, tiene el mando corto e incluso algo duro aunque, eso sí, igualmente preciso.

 

Meter una pérdida por error queda casi descartado en la Cayenne.

 

El inflado es muy fácil y la vela no tiende a adelantar ni a girarse. Las bandas "A" divididas ayudan a inflar más suave cuando el viento está fuerte.

 

 

La Cayenne necesita volar con velocidad y entonces puedes disfrutar de un vuelo dinámico y respuestas jugosas.

Tiene un aceptable nivel de amortiguación en alabeo y cabeceo, de manera que aguanta alguna imprecisión de pilotaje, pero sin sacrificar dinamismo para la ejecución de maniobras.

La Cayenne otorgará un alto grado de stisfacciona sus dueños en cuanto al nivel de acabados, altos y con detalles sofisticados

 

Es una máquina bien resuelta para evolucionar en térmicas y permite un giro bastante plano.

 

Resulta muy facil meter orejas en ambas velas utilizando las bandas A divididas.

 

 

 

Más info: www.skywalk.info

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Deportivas intermedias de última generación cara a cara:

Si durante el 2002 la categoría emergente fue la de las velas DHV 1-2, esta temporada parece ser la de las DHV 2. Al parecer muchos fabricantes han vuelto la cara y sus esfuerzos hacia un segmento que debería ser por definición el más polivalente y quizás hasta el más comercial: el de las velas intermedias.

En esta ocasión he podido volar y probar en diversos tipos de condiciones y simultáneamente dos “auténticas” velas intermedias. Parapentes sin pretensiones exageradas en cuanto al rendimiento puro y duro –y quizás por esa misma razón muy agradables de pilotaje- que ofrecen una gran sensación de seguridad activa; velas que podrían ser llevadas sin compromiso por una gran mayoría de pilotos.

La Cayenne y la Vulcan, además, comparten otro interesante rasgo en común que es una estética cuidada y personal. Puedo decir, sin temor a pecar de exceso, que ambas velas resultan muy atractivas: la Vulcan es deportiva y sugerente en su sencillez tribal, mientras que la Cayenne tiene una onda “tecno” rompedora. Francamente, hacía tiempo que no veíamos novedades destacables en el dibujo de las velas, pues al parecer muchos fabricantes no se atreven con las innovaciones y se quedan en lo “clásico”, limitándose a realizar pequeñas renovaciones temporada tras temporada (lo cual hace a veces difícil distinguir un parapente de otro, en el aire).

En el suelo.

Soy de la opinión que la sensibilidad que ofrece la vela en el suelo dice mucho de cómo se comporta en vuelo. Estuvimos probando inflados de cara sin viento y resultaron muy fáciles en los dos parapentes, no requerían ningún truco especial y con un leve empujón de las bandas enseguida tenías la vela arriba de tu cabeza, sin tendencia a adelantar ni a caerse de lado. Incluso sin sujetar las bandas el resultado era el mismo. También lo intenté deliberadamente mal, poniéndome algo asimétrico y tirando bruscamente: el resultado en ambas velas era muy cercano al de una vela de iniciación, “auto-corrigiéndose” y con una clara tendencia a buscar la posición correcta sobre la cabeza.

Inflar de espalda es un juego, ambas velas tienen las bandas “A” divididas para meter orejas, lo cual también sirve para graduar cuanta vela quieres que suba dependiendo de la intensidad del viento. Si está fuerte, con un tirón suave de las bandas “A” centrales la vela sube con mayor suavidad y resulta más fácil de controlar.

En la Vulcan el tacto de las bandas en el inflado es progresivo y podemos dosificar de manera casi milimétrica la forma en que la vela suba.

En la Cayenne noté un punto en el cual la vela se quiere ir hacia arriba directamente.

Con viento algo más fuerte, de 25 – 30 k/h, resultaba incómodo retener las velas en tierra. Ambas tienen una fuerte tendencia a “auto-inflarse” resultando difícil aguantarlas, quizás de manera un poco más marcada en la Vulcan. Esto obliga al piloto a estar atento pues la vela toma inercia hacia la vertical y al llegar arriba hay que retenerla un poco para evitar que nos sobrepase y pliegue por delante. En este sentido, lo fácil que resulta inflarlas con viento suave se nos pone en contra cuando el viento arrecia.

Tacto del freno.

La Vulcan tiene un mando largo, suave y progresivo, por lo que resulta muy fácil dosificar la “cantidad” de freno que queremos aplicar. Con el cuerpo y unos 20 cm de freno accedemos a prácticamente todo el rango de pilotaje; es posible llevar la vela muy frenada y ésta se mantiene volando. El pilotaje es uno de los puntos más destacables de la Vulcan (sino el que más).

La Cayenne también resulta fácil de entender pero, a diferencia de su rival, su mando es más corto e incluso algo duro aunque, eso sí, igualmente preciso. Pide que la dejes volar con velocidad y entonces puedes disfrutar de un vuelo dinámico y respuestas jugosas, los cambios de dirección y giros de 360 entran así con facilidad. En cambio, si pretendes llevarla frenada te encuentras con una respuesta perezosa. Por consiguiente lo mejor es dejarla volar tocando apenas los frenos y empleando el cuerpo todo lo posible.

Una vez que nos adaptamos al mando de estas dos bellezas podemos comprobar como una vela DHV2 puede ser segura y, al mismo tiempo, brindarnos muchas sensaciones que parecieran reservadas a velas más avanzadas.

Maniobras

La Cayenne y la Vulcan tienen un aceptable nivel de amortiguación en sus ejes de alabeo y cabeceo, lo suficiente como para que las pequeñas imprecisiones de pilotaje no lleven al sobrecontrol, pero sin impedir que un piloto con más experiencia pueda ejecutar con soltura maniobras dinámicas como wingovers, delfines o incluso Sats.

Los wingovers son una delicia, si cadenciamos bien es posible ir amplificando la trayectoria y pasando cada vez más arriba, pero si no lo haces bien las velas se van quedando 'fofas' y pierdes energía. Ambas resultas idóneas para iniciarse en la acrobacia, aunque no son velas diseñadas para ello. En la Vulcan podemos sentir la "herencia" y el gusto por el Acro que le dejó su antesesora, la Octane.

Al tener las bandas A divididas es fácil meter orejas tanto en la Vulcan como en la Cayenne: hay que mantener las bandas cogidas y tirar fuerte, pues la tendencia es a abrir. También es posible hacer orejones, pero entonces hay que coger los cordinos de la A central y apenas queda un pequeño trozo de vela abierta.

Velocidades

La Cayenne y la Vulcan dieron el mismo registro de velocidad mínima, 22 k/h, pero mientras que en la Cayenne era necesario un gran esfuerzo para llevarla a ese régimen de vuelo, en la Vulcan me encontré mucho más relajado. De manera que meter una perdida por error queda casi descartado en la Cayenne. En la Vulcan esto también resultaría difícil ya que la suavidad y progresión del mando te transmiten claramente lo que ocurre con la vela; cuando estás llegando a la pérdida notas como varía la presión y aunque continúes un poco más de la cuenta, si aflojas un poco la vela recupera sin brusquedad y sin amagos de parachutaje.

En cuanto a la velocidad a manos libres, la Vulcan dio 39 km/h y la Cayenne, 37 k/h, pero debo aclarar que con un peso en vuelo de 118 kg, en la Vulcan me encontraba sobre el límite superior del peso (95-115) y en la Cayenne en el medio (105-130).

A medio acelerador se puede navegar cómodamente en ambas velas, entre los 44-46 km/h.

La Vulcan me dio un registro máximo de 53 km/h mientras que con la Cayenne “sólo” conseguí 51 km/h, una diferencia que seguramente desaparecería si aumentase la carga alar en la Cayenne.

Vuelo Térmico

En lo que más similares me parecieron es en la gran solidez que tienen pisando el pedal a tope. Incluso en aire movidito, entre térmicas y meneos, apenas tuve que soltar levemente el pedal pues las velas se comían todo lo que se les venía por delante. La sensación es muy buena, quizás algo más elástica en la Vulcan.

Ambas máquinas son idóneas para evolucionar en térmicas, asimilan muy bien la turbulencia son fáciles y giran bien: a la Vulcan le doy un 9 sobre 10 y a la Cayenne un 8,9.

Con cualquiera de las dos podía centrar el núcleo con un esfuerzo mínimo. Tras el primer 360º es facil mantenerse girando sin tendencia a recuperar el vuelo recto.

Es posible girar bastante plano, más en la Cayenne que en la Vulcan, aunque como mejor se aprovecha la ascendencia con estas velas es centrando núcleos intensos, ya que según pude comprobar ambas velas se desenvuelven bien girando con velocidad. La presión interna es enorme y en ningún momento tuve amagos de plegada.

Es curioso, pero los días en que probé estas velas siempre tenía la sensación de que las condiciones eran bastante suaves, pero mis compañeros de vuelo me sacaron de ese error, lo que pasa es que en días anteriores volaba con mi parapente de competición ¡y la sensación cambia mucho..!

Mi conclusión: Estas son auténticas velas intermedias. Velas en que lo principal es disfrutar, parapentes para volar por placer, en que importa más la forma como puedes evolucionar en el aire que la Vmax, o la fineza, aunque ciertamente ofrecen buenas prestaciones para el vuelo de distancia.

La Cayenne tiene una un alargamiento de 5.3 frente a los 5.4 de la Vulcan y la diferencia de rendimiento entre ambas velas guarda esa misma relación, es decir, es mínima. Las he notado muy igualadas en rendimiento y calidad de acabados.

Donde encontramos verdaderas diferencias es en el pilotaje y la sensibilidad del freno, por lo cual decidirse entre una y otra será más bien una cuestión de gusto personal.

Para quién: Muy indicadas para pilotos que provengan de una vela de homologación DHV 1-2, con experiencia, y que quieran dar el salto a la categoría superior sin sustos pero sin quedarse cortos. También son velas que podrán satisfacer plenamente a pilotos de cross que quieran evitar el stress de velas de homologación superior o que les apetezca soltar los mandos para sacar fotos, por ej.

Lo más:

Vulcan: Mando suave y progresivo, excelentes acabados.

Cayenne: La estética y acabados rivalizan con la seguridad que transmite.

Lo menos:

Vulcan: En el despegue y con viento fuerte la vela tiene una fuerte tendencia a inflarse.

Cayenne: Mando un poco duro.

Ficha técnica comparativa

 
Vulcan L
Cayenne L
Área
29,3
31,1
Área Proyectada
25,5
27,9
Alargamiento
5,4
5,3
Envergadura
12,57
10,97
Cajones
56
54
Cerrados
12
10
Rango de peso
95-115
105-130
Peso de la vela
6,6 kg.
6,6 kg.
Bandas
4 (A divididas)
4 (A divididas)
Lineas x banda
2a+1a/4b/3c/3d
2a+1a/4b/3c/3d
Diametro lineas
1,8/1,3/1,1mm
1,5/1,2/1,0 mm
Material lineas
Liros/Aramid-Dynema
Liros PPSL
Tela extrados
Gelvenor 49 g/m²
Skytex9017 40 g/m²
Tela intrados
Porcher NCV 45 g/m²
Skytex9017 40 g/m²

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La Vulcan tiene un mando largo, suave y progresivo

Aguanta mucho freno y es posible llevarla muy cerca del límite sin que tienda a parachutar ni a desplomarse, algo que resulta útil para aproximaciones difíciles, por ej. en vuelos de XC.

 

Si la llevas hacia la pérdida notas como varía la presión y aunque continúes un poco más de la cuenta, si aflojas un poco la vela recupera sin brusquedad.

En la Vulcan se logra un inflado progresivo y podemos dosificar eficientemente la forma en que la vela suba.

 

En la Vulcan podemos sentir la "herencia" acro que le dejo su antesesora, la Octane.

 

La Vulcan va con gran solidez incluso pisando el acelerador "a tope".

 

Se desenvuelve bien girando núcleos "intensos", con velocidad.

 

Más info: www.flyozone.com

 

 

Piloto: Daniel Crespo Valdéz
Arnés: Sup'Air Profeel XC
Peso total en vuelo: 118 kg
Mediciones realizadas a 1100 msnm
Instrumento: Aircotec Champion + sonda de viento

Gracias a Alamair por facilitarnos la Cayenne para el Test y a Ozone por la Vulcan.