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Toda la mitad derecha de la vela se pliega bruscamente y el peso de mi cuerpo cae hacia la derecha junto con un pequeño penduleo. La parte abierta del parapente coge velocidad rápidamente y en menos de una vuelta se convierte en un giro fuerte en el que voy hacia atrás a toda velocidad mientras la vela gira alrededor de mí… ¡en autorrotación! La sensación es alarmante por la fuerza centrífuga pero pronto oigo la voz tranquila de Jordi por la radio: “dos vueltas… tres vueltas… ya puedes compensar a la izquierda”. Con la fuerza del giro la banda plegada me ha tirado fuertemente la mano y casi se lleva uno de mis dedos, además de provocar una reapertura parcial de la plegada en el último giro. Así, apenas cambio el peso hacia el lado abierto de la vela el giro disminuye, se atenúa y se detiene por completo. La vela se termina de reabrir casi por sí sola y yo estoy más que feliz: He superado una de mis peores pesadillas (¡al menos del último año!), la autorrotación.
(C.R., Ojovolador / Junio 2005)

Unos ocho meses antes de llegar al centro SIV que Entrenúvols tiene en Ager (Cataluña, España) sufrí una seria incidencia en vuelo que no conseguí resolver más que con el paracaídas. Mi primer paracaídas en diez años de vuelo. A pesar de que no me pasó nada grave físicamente, comencé a sufrir una fuerte sensación de inseguridad. Cada vez que volaba no podía dejar de pensar en enormes plegadas, autorrotaciones y el parapente fuera de control… Ager venía a ser mi terapia personal, aparte de ser el curso que era.
Jordi Marquillas y Mikel Monllau han comenzado su segundo año de cursos SIV -Simulación de Incidencias en Vuelo- en el pantano de San Antoni, junto a la Pobla de Segur (a unos 40 minutos de Ager) con casi todos los cupos reservados desde principios de año y 9 cursos terminados ya a principios de junio, lo cual es un buen indicador del éxito que están teniendo este tipo de cursos en España. Entrenúvols tiene la ventaja de ser, por ahora, el único centro SIV que opera en el país, contando para ello con las instalaciones de su escuela en Ager para las clases teóricas y ver los videos de cada día, y una lancha de 140 CV con un torno para subir a los alumnos unos 800m sobre las aguas del pantano de San Antoni, que mantiene un buen nivel durante casi toda la temporada.
Entre los que alumnos hay de todo, desde pilotos que llevan poco tiempo volando pero desean mejorar su pilotaje y seguridad, pacientes en “terapia pos-traumática” como yo, hasta los de alma Acro que sólo aspiran a sacar el Sat ¡y hasta el helicóptero! A estos últimos, Jordi y Mikel les deben aclarar las cosas: aquí no se viene a hacer Acro sino a aprender a controlar el parapente. Y de paso comentan que el 80% de los paracaídas (no voluntarios) del curso se producen durante la “jam-session” después de las pérdidas: el piloto que termina con altura puede hacer lo que quiera y la mayoría, encendidos por la adrenalina, optan por meter unos wingovers lo más escarpados posibles. Si no sale bien (algo bastante frecuente) viene la plegada, corbata, autorrotación, paracas…
Pero para llegar a esto hay que empezar desde el principio. Y el principio de este curso tiene lugar en la escuela donde nos conocemos con el resto de alumnos: mi amigo Lluis de Barcelona y su vecino Enric (el “abuelo” del curso, según él mismo); Herbert, un piloto austriaco que vive en España; Artal, un chico catalán que resulta tener muy buen feeling; Alejandro de Tenerife que viene a hacer un “reciclaje” tras haber hecho el SIV el año anterior y su objetivo es también hacer el SAT; Daniel (el Pana) que sólo viene a ponerse en forma con las pérdidas, negativos y otras maniobras (y a hacernos fotos), y yo.

Enganchando la línea del torno a la silla

Alejandro, de Tenerife. Canarios y madrileños representan el mayor porcentaje de alumnos que van a Ager. Los catalanes, la minoría.

Herbert, de Austria. Sufrió con el despegue sin viento...
Lo primero es revisar los paracas. No hay tiempo suficiente para probarlos todos antes del curso pero al menos los instructores se aseguran de que estén conectados a la silla y bien puestos en el contenedor, pues han tenido casos de paracas sin unir. También quitamos las protecciones de la silla para que no estorben si caemos al agua. Tras una breve introducción y la entrega de un manual del curso con el detalle de todas las maniobras que practicaremos, nos ponemos en marcha hacia la Pobla de Segur. Allí nos reparten bolsas para proteger las radios, chalecos salvavidas y las cintas para engancharse al torno. Normalmente hacen los despegues junto a un chiringuito con sombra y bebidas frescas a la orilla del pantano, pero el nivel del agua ha subido tanto que nos trasladamos a una playa que no tiene un solo árbol. Y el sol pega fuerte estos días.
Muy importante la labor de Ramón Sanmartí en tierra. Aparte de dar las indicaciones y correcciones durante la fase de despegue debe estar pendiente del piloto hasta que esté a una altura de seguridad. También indica a la barca y al piloto si está bien posicionado sobre el agua para hacer las maniobras, si la altura le da para aterrizar en la orilla, etc. Y graba en video las maniobras de cada uno.
Incidentes y Maniobras: Mi primer vuelo. Inflo con una brisita que entra del pantano, doy dos pasos y estoy en el aire arrastrada por la lancha. El salvavidas, grande para mí, queda levantado por encima de la ventral, empuja el casco hacia atrás y me impide ver nada. Por la radio oigo “derecha”, “corrige hacia la lancha” y cosas así… Por fin llego arriba, me suelto como puedo e intento arreglarme el salvavidas para que no estorbe pero sigo hundida en él, con lo que todo me sale mal. No tengo mucha altura y aterrizo en total frustración. Más tarde revisamos el salvavidas y nos damos cuenta de que justo he cogido el único ¡talla XL! (yo soy talla XS). Todos los demás son talla M y con ellos no tendré ningún problema en adelante…
Terminada la primera ronda la brisa se pone de atrás así que nos vamos al chiringuito a comer y esperar que mejore. Por la tarde se alcanza a hacer sólo un par de vuelos más, pero la jornada es larga en el SIV. Después de recoger todo nos juntamos en Ager para ver unos vídeos sobre el uso correcto del paracaídas y sobre el paracaídas dirigible Von Blom que, la verdad, impresiona por su estabilidad y planeo. Jordi y Mikel se ven seguros en su papel de instructores, siendo este curso tan particularmente arriesgado. Intentan explicar con claridad todas las posibilidades y cuentan anécdotas de alumnos que han terminado en el agua. Varios años de experiencia explorando todas las posibilidades acrobáticas de sus propios parapentes les permiten saber qué está pasando con los parapentes de sus alumnos en cada situación, para indicarles lo que deben hacer. Quizás lo único que se les pueda reclamar es ser un poco más enérgicos a la hora de organizar al grupo con los horarios y lo que debemos hacer (tenemos serias tendencias a dispersarnos). Por lo demás, todas las dudas se pueden plantear y los ‘profes’ intentan explicarlo todo al detalle, sea en castellano o en catalán…

Pilotaje acrobático...

Mikel, explicando cómo apoyarse en las bandas

Lluis, practicando cómo incorporarse con ayuda de una banda
El martes (2º día) la brisa entra totalmente de atrás con lo que no podemos volar, así que hacemos una clase teórico-práctica -en el simulador de la foto- sobre el pilotaje corporal y cómo cargar mejor el peso, entre otras cosas.

Los pies, siempre en línea con la cuerda del torno

Lluis, subiendo en su Sigma 5

Enric, listo para despegar

La playa: ni una sombra, pero al menos hay agua...

Artal, despegue con estilo...
El tercer día estamos todos con ganas de volar. El día está súper estable y no hay ni gota de brisa. Antes de cada vuelo se hace un briefing y Jordi nos explica –incluso con un muñequito- lo que haremos. También nos indica todas las posibles cosas que pueden salir mal y qué debemos hacer en cada caso, por si no tenemos recepción de radio o no podemos oír (en una barrena por ejemplo). Los que aún no lo hemos hecho practicaremos las plegadas asimétricas compensando al lado opuesto con el cuerpo, un buen ejercicio para evitar sobremandar en una plegada. Luego frontales y frontales aceleradas. La gracia es que algunas frontales las mantendremos un rato antes de soltarlas, con lo que caemos bastante. Pero antes, las asimétricas: tiro de una banda hasta abajo y me olvido de soltarla, con lo que entro en el giro y alcanzo a dar ¾ de vuelta antes de soltar la banda y compensar. Tengo que bombear la plegada para que reabra. ¡Mi parapente gira rápido! Intento las bandas B pero me es absolutamente imposible meterlas y termino levantando mi peso de la silla colgada de las bandas… El croissant (una incidencia) y los delfines (un ejercicio para pilotar las abatidas y frenadas) son lo más divertido del día. Las frontales aceleradas a tope y sin soltar el acelerador para abrir también tienen su gracia. Al soltar las A la vela reabre parcialmente pero me queda metida una plegada que sale con un par de bombeos.

Mikel Monllau tiene la delicada labor de operar el torno con el que suben a los alumnos a unos 800m o más

Jordi Marquillas dirige a través de la radio y da una detallada explicación de las maniobras antes de cada vuelo
Entrenúvols y la seguridad

La escuela Entrenúvols se fundó en el año 2001 en Ager (Cataluña, España), aunque de esa época Jordi Marquillas es el único socio que queda. Mikel Monllau trabajaba originalmente con otra escuela de la zona, pero en 2003 se asoció con Jordi y echaron a andar el proyecto del centro SIV, en el que también trabaja otro instructor, Ramón Sanmartí.
Jordi y Mikel comenzaron a volar hace más de 8 años y pronto estaban compitiendo y viajando todo lo que podían. Les interesaba el pilotaje acrobático, conocer todo lo que sus parapentes hacían e ir progresando hasta llegar a la pérdida, pues tenían claro que era una maniobra que permitía solucionar problemas más serios. Incluso se hacían sus propios apuntes didácticos. Cuando comenzaron a hacerse cursos SIV sobre el agua en Francia, fueron a mirar el tema. El instructor francés Marc Boyer, miembro de la Comisión SIV de la FFVL y que ahora lleva a sus alumnos a hacer SIVs a Ager, les dio toda la información sobre la reglamentación francesa y el programa. Ellos lo han adaptado según su criterio propio y una progresión algo diferente, con pilotaje más activo (por ejemplo, la salida rápida de la barrena lleva la marca Entrenúvols). Tras dictar algunos cursos en Annecy con el instructor Quim de Marimom decidieron llevarse el tema a su propia zona en España, con la ventaja del idioma y los costos reducidos para los alumnos. No fue fácil, por las características que debía tener el pantano y los permisos que se exigen para operar una lancha potente en las aguas. Durante los primeros cursos que dieron, en mayo de 2004, los bomberos recibieron varias llamadas de emergencia de personas que habían visto parapentistas “cayendo” en la zona del pantano. Hubo que invitar a los servicios de emergencia locales a conocer los cursos para que supieran de qué se trataba y entablar una buena relación con ellos para la eventualidad de una emergencia real. “Hay momentos tensos, cuando alguien se va al agua sin tirar el paracas. La gente se confía del agua, pero si caes fuerte te puedes hacer muchísimo daño” explica Jordi.
Entre sus objetivos como escuela y centro SIV está que los pilotos conozcan lo que les puede ocurrir con el parapente y reducir el número de accidentes “por tonterías”. “La gente no le da mucha importancia a la seguridad. Muchos vienen con mosquetones de los que se sabe que se rompen pero no los quieren cambiar. Luego vemos un alto porcentaje de paracas mal instalados, desconectados, con el contenedor amarrado… Y gente que tiene lagunas importantes en su uso: ¡no saben que hay que soltar el asa después de sacar el paquete!” cuentan.
Como instructores soportan un nivel de estrés elevado, que incluye jornadas muy largas con los alumnos, hacer de sicólogos con pilotos que vienen superando un accidente o aguantar los momentos “explosivos” del último día, cuando la adrenalina de las maniobras más radicales pone a los alumnos muy susceptibles (síndrome que han bautizado “fiebre del pantano”).
De momento están muy contentos con el desarrollo de los cursos, cada vez tienen más gente y ya piensan en ofrecer otro tipo de curso para continuar la progresión después de un SIV, como un curso de pilotaje para iniciarse en la acrobacia o los saltos desde un biplaza con el D-bag, una bolsa que permite abrir el parapente desde la caída libre y que ya están probando (en sus escasos ratos libres). Y las sesiones de “reciclaje” que actualmente ofrecen a pilotos que ya han pasado por un SIV y solamente quieren practicar ciertas maniobras –al cambiar de parapente, por ejemplo.
En cuatro días no sales experto pero al menos puedes reconocer lo que ocurre si hay problemas y tener una idea de lo que no hay que hacer, o más o menos lo que se puede hacer. Y saber tirar bien el paracas si no hay alternativa” dice Jordi.

El agua como un espejo durante las estables mañanas de los dos últimos días, para una torneada tranquila y sin sobresaltos.

Enric, probando las plegadas asimétricas en su Sport 2, una vela muy sana en las maniobras.

Croissant: no es una maniobra sino una incidencia.

Puede ocurrir en una frontal. Normalmente sale fácil.
Alejandro es el que más se divierte: nos regala una sesión de pérdidas con su Jazz (DHV1-2) y unos wingovers bastante fuertes. Dani practica varios negativos para a continuación hacer un buen Sat y aterrizar casi en giro de la muerte. ¿Están locos? ¿Estamos locos?
Herbert en tanto falló dos despegues de frente, en parte porque su vieja Carbon se queda un poco atrasada y en parte porque le falta velocidad para despegar. La vela termina dos veces en el agua y el austriaco, con cara de pocos amigos. Luego se tiró una hora practicando inflados de frente y consiguió salir en el tercer intento. Sacó aplausos.
Por la noche vemos los videos del día y comentamos errores y aciertos. Ni Enric ni yo hemos conseguido meter barrenas y nos hemos quedado en unas espirales que, vistas en el video, parecen de risa. Me prometo que al día siguiente lo haré bien…
Adrenalina a mil: El jueves, último día del curso, tendremos condiciones de total estabilidad hasta tarde que nos permitirán hacer al menos dos o tres vuelos cada uno y nivelar a los que se han quedado un poco atrás para terminar el programa. Todos estamos muy animados, supongo que por la confianza que da ir viendo los progresos de cada uno y tener un entorno de seguridad para hacer las maniobras. Hoy viene lo bueno: autorrotación, pérdida y negativo o barrena plana.
Pero antes, lo pendiente. En la barrena el ejercicio es sacarla en una sola vuelta: la vela debe ir mirando hacia el suelo y el piloto, girando de frente, y una vez que se ha quedado en barrena estable (no sale aunque soltemos el freno) cargar el peso del cuerpo hacia fuera. Apenas afloje la velocidad hay que volver a cargar peso hacia adentro, de manera que la barrena se convierta en espiral, la energía se descomponga y la saquemos en un solo giro. Esto me sale tal como dice el manual y me da mucha confianza. Ahora quiero hacer la autorrotación. Jordi me alcanza a decir “no tienes mucha altura, si prefieres haz espirales con orejas…” pero ya estoy tirando de las A de la derecha con todas mis fuerzas y las aguanto debajo de mis caderas a la vez que me cargo todo lo que puedo hacia el lado plegado. ¡¡No puedo creer que esté haciendo esto voluntariamente!! En un par de segundos voy girando a toda velocidad hacia atrás mientras la vela pasa silbando a mi alrededor. A diferencia de mi incidente real, esta vez estoy preparada (y he cambiado de silla) así que saco el giro usando el peso y algo de freno. Una trepada y una abatida que controlo sin problemas son el punto final de la incidencia. Aterrizo emocionada y ya tengo ganas de subir otra vez. ¡La adrenalina es adictiva!
Enric consigue meter su barrena y la autorrotación en su Sport 2, que sale prácticamente sola porque es casi imposible aguantar la banda plegada más de un giro. Una vela segura, está claro. Enric no tiene altura para aterrizar en la playa así que tira el primer paracas del día, recoge la vela perfectamente y en unos segundos lo están sacando del agua con la barca. Artal (fotos superiores) hace su primera pérdida perfecta y se entretiene tanto haciendo wingovers que se come toda la altura y también tira el paracas antes de caer al agua. Está tan feliz que anuncia que lo próximo será intentar un SAT. “Cada seis meses necesito una buena dosis de adrenalina” dice. Es una de las razones que lo han traído a Ager. Lluis hace unas pérdidas perfectas y decide practicar el lanzamiento del paracas en el último vuelo. Para hacerlo mete una buena autorrotación plegando el lado derecho, tan violenta que todos nos asustamos en la playa, ¡parece real! Tira el paracas pero la cinta pasa por debajo de sus piernas y al abrir, el tirón hace que su cuerpo salte en un looping completo por encima de las líneas para quedar finalmente colgando entre el paracas que tira de su espalda y la vela que tira de los mosquetones. No consigue anular la vela y cae en downplaning (parapente y paracaídas abiertos, uno a cada lado del piloto) de espaldas al agua, aunque sano y salvo.
Mi turno con la Pérdida: Una vez encima del agua Jordi me indica que frene poco a poco la vela y clave los frenos abajo. Los mandos se ponen durísimos y no consigo bajar las manos así que suelto suavemente, me doy otra vuelta en las manos y vuelvo a bajarlas. Esta vez puedo hacer más fuerza, los frenos se ponen muy duros pero de pronto ceden y al mismo tiempo dejo de volar y caigo violentamente de espaldas. Es como si me tiraran de atrás con fuerza. Aguanto las manos y voy sacudiéndome como un muñequito, pero no me resulta difícil aguantar. Voy subiendo las manos de a poco hasta que de pronto una se me sube más de la cuenta y la vela hace un giro brusco. Bajo las manos otra vez, las subo, pero me falta recorrido de freno con las dos vueltas que he dado así que suelto como puedo, la vela se estabiliza y termino de soltar los mandos. Una pequeña abatida y todo acaba… pero miro hacia arriba y tengo ¡dos corbatas!, una en cada lado. Jordi me indica que tire de la línea del estabilo. Apenas alcanzo las líneas, no la encuentro, por fin la tiro, reabre un lado, estoy muy baja sobre el agua. “Tira el paracas, que te vas al agua”, busco el asa pero he cambiado de silla recién y me cuesta encontrarla. Por fin lo tiro sin problemas, pero no pasa nada. Sigo con el parapente encima de mí unos largos segundos, hasta que de pronto un tirón me anuncia que el emergencia se ha abierto. Descubro que en esta silla las bandas me quedan más lejos y no consigo anular la vela. Caigo en downplaning, de espaldas, ¡por suerte es agua!
Más tarde veremos en el video que el paracas se queda atascado en el contenedor, flameando detrás de mí con una parte muy pequeña abierta, posiblemente enganchado en una goma que debería sujetar el paquete en su interior. Tarda demasiado en abrirse. Rápidamente elimino la goma en cuestión: a veces es mejor menos que más.
Aún me falta el negativo o barrena plana, pero aparecen rachas cruzadas y finalmente de atrás, con lo que cerraremos el curso aquí. Sufrimos la “fiebre del pantano” como le llaman los chicos de Entrenúvols: en el último vuelo estamos cediéndonos los puestos, buscando excusas para atrasarnos, intentando tardarnos más de la cuenta en tierra… Mucha adrenalina puede producir intoxicación.
Todos estamos contentos, hemos cumplido los objetivos del curso (hacer todo bien) y los personales de cada uno. Alejandro ha conseguido hacer el SAT en su Jazz y Artal también lo logra en su Bandit. Enric se da por satisfecho tras practicar la pérdida y el lanzamiento del paracaídas (fotos sobre estas líneas) y Herbert demuestra su tenacidad haciendo todo al pie de la letra tras las dificultades con el despegue de frente. Lluis, después del looping con el paracas ha tenido suficientes emociones... Y Dani se ha hartado de pérdidas, negativos y SATs, además de romper la hélice del paramotor! En cuanto a mí, he recuperado confianza en el vuelo y en mis capacidades...
Creo que para todos está claro que muchas situaciones de emergencia se pueden pilotar, pero también es importante ser conciente de que una cosa es simular incidencias en aire calmado y sobre agua que sufrirlas en aire turbulento, sobre suelo rocoso. El curso SIV nos da mayor control sobre lo que ocurre a nuestro parapente, nos enseña a reconocer situaciones, a saber lo que podemos hacer y, aún más importante, lo que NO debemos hacer. Pero no debemos dejar que un SIV se convierta en arma de doble filo: un exceso de confianza en nuestras habilidades que nos lleve a tomar riesgos mayores de los que asumimos hasta entonces no nos hará volar más seguros sino todo lo contrario. Como siempre en este deporte, cada uno es el encargado de llevar su propia seguridad al máximo. Aprender técnicas de pilotaje es un paso adelante en nuestra progresión y por eso los cursos SIV son tan recomendables. ¡Y hasta es divertido!

Después de secar el paracas, se pliega ahí mismo.
Curso SIV – Cómo / Para quién

Este curso está pensado para mejorar tu pilotaje y control de situaciones de emergencia –y por tanto, tu seguridad en vuelo. En él, en unos 7-8 vuelos, simularás algunas configuraciones anormales de la vela y aprenderás a reconocerlas y resolverlas. No es un curso para pilotos principiantes, aunque cada uno sigue su propio ritmo y no es obligatorio hacer todas las maniobras del programa. Sí debes ser un piloto independiente, que despegue solo sin problemas en cualquier condición de viento y que sepas las maniobras básicas de descenso. Durante el curso la progresión se va acelerando geométricamente hacia el último día: de hacer plegadas pasas a meter autorrotaciones, pérdidas y negativos. Hay un nivel importante de estrés y emociones fuertes, que pueden “calentar” el ambiente a ratos. Tenlo presente para que, en caso de que algo no te parezca bien, puedas expresarlo de manera tranquila a los instructores, sin provocar momentos de más tensión en el grupo (frecuentes durante el último día del curso).
Paracaídas: Debe estar revisado y plegado en los últimos 6 meses. Si tienes dudas sobre él, en Entrenúvols te lo pueden revisar y plegar antes del curso –contáctales con anticipación para consultarlo. Es imprescindible lanzarlo si vas a caer al agua, pues si caes fuerte puedes hacerte daño y de todas formas el paracas se va a mojar...
Recuerda que éste es un curso, no unas vacaciones ni un parque de atracciones. Si no estás dispuesto a levantarte temprano, seguir instrucciones, prestar atención a lo que se dice, asistir a pases de videos y clases teóricas hasta tarde por la noche y compartir con un grupo de personas que pueden ser diferentes a ti –no hagas el curso.
Si lo que te preocupa es mejorar tus capacidades en el aire, aprender tanto de los instructores como de otros pilotos y pasar unos días de vuelo diferentes, ¡apúntate ya! Es agotador, es emocionante y también es divertido. Pero sobretodo, aprenderás muchísimo.

Maniobras del curso: amplitud de mandos, orejas hasta parachutaje, delfines, plegadas asimétricas y asimétricas aceleradas, plegadas frontales y frontales aceleradas, wingovers, croissant, barrena, espiral con orejas, pérdida, autorrotación, negativo o barrena plana. Lanzamiento de Paracaídas.
*Nuestros agradecimientos a los instructores, Jordi, Mikel y Ramón, por su paciencia y tranquilidad para enseñarnos y por ayudarnos a hacer este reportaje. Gracias también a los compañeros de curso, Lluis, Enric, Artal, Alejandro y Herbert, por las lecciones y buenos momentos compartidos, y por colaborar para este reportaje. ¡Buenos y seguros vuelos a todos! +Info: www.entrenuvols.com

*Reportaje realizado por Ojovolador.com, publicado en junio, 2005.
Prohibida su reproducción total o parcial (texto o fotos) por cualquier medio, salvo expresa autorización de Ojovolador.com.
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